David inicia su segunda gestión como decano con la premisa de consolidar el proceso para sostener y mejorar la calidad educativa y fortalecer la vinculación con el entramado productivo e institucional de Rafaela y la región.
A los 60 años, David acumula 34 años como profesor de las distintas carreras de la UTN Rafaela, que hoy se dictan en las 25 aulas que se encuentran en la moderna sede de calle Acuña, en barrio Villa Rosas. Graduado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, se incorporó a la tecnológica rafaelina en 1980, cuando era delegación.
"Hoy tenemos entre 1.200 y 1.300 alumnos. Más de 150 profesores que dictan clases y una política de extensión que se asienta en convenios con entidades gremiales, gobiernos como el caso de la Municipalidad de Rafaela y otras instituciones. Estamos bien, pero queremos seguir creciendo", evalúa. Admite que del abanico de carreras, la que concentra mayor cantidad de ingresantes es Ingeniería Industrial pero considera que "todas funcionan bien".
El decano de la UTN rescata el "espíritu asociativo" que forjó la creación del Consejo Universitario de Rafaela (CUR). Y dice que desde hace cuatro años, a partir de una propuesta propia, se generó un "espacio de vinculación con las UTN radicadas en la Provincia: Santa Fe, Rosario, Venado Tuerto y Reconquista" que avanzó al punto de prestar servicios en forma conjunta a "clientes" como la Empresa Provincial de la Energía. "No hay que encerrarse, sin perder el foco en nuestro rol básico buscamos abrir y mantener las puertas abiertas para todos, desde gobiernos hasta ONGs y empresas. Escuchamos y proponemos, promovemos un rol activo en todos los órdenes en la medida de nuestras posibilidades", expresa.
-En las universidades suele dispararse la política en los pasillos y en las aulas, creando tensiones por ejemplo cuando se definen autoridades. En esta oportunidad en la UTN reinó el consenso y usted fue el único candidato.
-Hoy estamos trabajando todos en función de los objetivos de la Facultad. Es un mérito de todos los claustros haber ordenado la cuestión política. Hay espacios para todos y estamos en condiciones de generar los espacios que faltan. Veníamos de una elección reñida, había cierta división especialmente en el claustro docente. Pero fuimos limando diferencias y construyendo consensos. Incluso para discutir quienes van a estar en el equipo de la gestión, en el que participan distintos sectores. En los otros claustros también se observa cierta unidad, más allá que en el de los alumnos hay más dinámica, en parte porque pueden responder a agrupaciones políticas.
-La Casa refleja un crecimiento sostenido en los últimos años, en particular en lo que hace a infraestructura. Hoy cuentan con un edificio amplio, moderno y que por cierto está muy bien cuidado.
-El eje de gestión de esta nueva etapa gira en torno a la calidad educativa. Vamos a apuntar todas las acciones que involucren a los docentes y a los alumnos para acentuar este proceso hacia la calidad, esto comprende capacitaciones, infraestructura y equipamiento. Disponemos de una sede en la que podemos llevar a cabo nuestras actividades en forma confortable, más allá de que durante la marcha aparecen demandas de espacios, aunque se pueden satisfacer con ajustes pequeños sin necesidad de efectuar grandes inversiones. Hoy contamos con dos sedes, pero la histórica de bulevar Roca concentra bachilleratos, posgrados, el gabinete de idiomas y la actividad de extensión. Todas las carreras de grado y la administración funcionan en la sede Villa Rosas. Tenemos comodidades hasta aire acondicionado en las aulas. Entonces el foco principal es elevar el estándar de calidad de la educación que brindamos.
-La acreditación de calidad de las ingenierías es un logro importante en el marco de esa pretensión de gestionar la calidad. Es un mensaje muy fuerte tanto hacia adentro como hacia afuera. ¿Qué significa?
-Significa que aseguramos la calidad en la formación de los futuros profesionales. Nos hemos comprometido, todos, a trabajar y a invertir mucho para implementar este plan de mejoras, por eso valoramos en gran medida este reconocimiento. Si planteamos instalar un gabinete de informática, hay que hacerlo. Si proponemos mejorar y actualizar la currícula, hay que llevarlo a la práctica. Son ejemplos. Si proyectamos, hay que ejecutar. Por eso hoy es un emblema para la Casa, es un resultado compartido entre todas las áreas, un logro del trabajo en equipo. Si acreditamos todas las carreras de Ingeniería por seis años, el plazo máximo que otorga la CONEAU, es un mérito enorme. Ahora estamos en marcha para obtener una nueva acreditación de Ingeniería Industrial, con buenas expectativas. La acreditación te da seis años de tranquilidad, pero también exige seguir trabajando porque se trata de un proceso de calidad que requiere documentar acciones, hacer seguimiento y evaluaciones.
-La matrícula crece año tras año. Pero ¿lo hace a la altura de sus expectativas?
-Ha crecido siempre, eso es importante pero considero que podría haberlo hecho en mayor medida. Sobre todo por la necesidad de profesionales técnicos que se registra en el mercado laboral. Sin embargo, es una realidad que en Rafaela hay otras alternativas de grado, varias de ellas más tradicionales. Además hay cierta renuencia de los estudiantes a las carreras duras como las que dictamos en esta Casa. Por eso debemos atraer a los estudiantes hacia las ingenierías.
-¿Cómo salen a captar a los alumnos que transitan el último ciclo de la escuela secundaria?
-Se desarrolla un plan de difusión desde el área académica en distintos eventos, como la feria de las carreras. También a través del área de extensión, que da visibilidad a las cosas y aportes que hace la UTN en proyectos de la ciudad o de empresas. Somos amplios impulsores del Consejo Universitario, lo que nos otorga mayor fortaleza institucional especialmente en aquellos espacios ligados a los estudios superiores. Esta entidad por denominarla de alguna manera hace difusión conjunta de la oferta universitaria. Difusión, extensión e institucional, son los tres ámbitos entonces en los que buscamos posicionar nuestras carreras.
-¿Cuál es el argumento para convencer a un joven que estudie ingeniería?
-Más allá de que sean carreras técnicas, hoy reforzamos el mensaje de que los egresados encuentran una salida laboral importante. Pero también decimos que la UTN permite el desarrollo profesional con un trabajo paralelo. Es una suerte de emblema, porque esta institución surgió como universidad obrera para que se pueda llevar adelante en forma paralela un trabajo y un estudio superior. Después está la fortaleza de nuestros graduados, que rápidamente consiguen trabajo. Con 40 años de historia de esta Facultad Regional, muchos de sus egresados hoy ocupan cargos jerárquicos de primera línea o bien son empresarios. Esta es una gran carta de presentación. Nos ayuda. Y los graduados vienen a contar su experiencia a los alumnos.
-¿Los benefició el modelo económico que llevó a un crecimiento de la industria y una mayor demanda de profesionales ingenieros?
-Claro que sí. En el marco de esta reindustrialización que se impulsa, crecen los fondos destinados a becas para estudiantes de ingeniería. Los montos más importantes se vuelan a este tipo de carreras que muestran alta demanda en las distintas ramas de la producción industrial. También nos compromete, porque el avance tecnológico es tan veloz que corremos el riesgo de un desfasaje entre lo que se enseña y lo que pasa fábricas adentro. Aunque en nuestro caso contamos con una ventaja: la mayoría de nuestros profesores son part time, y tienen trabajo en la industria, por tanto hay un nexo sólido entre lo que sucede en nuestras aulas y en los galpones de las empresas, que además nos permiten realizar visitas.
-¿Pueden dedicar recursos a la investigación?
-Estamos dedicando fondos para financiar proyectos de investigación, una acción que se inscribe en un programa impulsado desde el Rectorado de la UTN a nivel nacional. Se han creado dedicaciones exclusivas para investigadores, hay presupuestos para desarrollar proyectos.
-¿Cómo llegan preparados los alumnos que terminan la secundaria para emprender una carrera universitaria?
-Es un tema que nunca abandona la agenda de la gestión educativa. Vemos que cada año llega un chico distinto, no quiero decir ni mejor ni peor, sino distinto, en algunos casos con carencias en la formación de determinadas áreas. Pero no sólo nos preocupa, también nos ocupa. En el 2013 hicimos un par de jornadas con profesores del nivel medio de enseñanza para debatir sobre los alumnos y cómo preparar la transición. Aquí no hay desidia del joven, que hoy tiene una idiosincrasia puntual. Y nosotros, puede suceder, que tengamos herramientas anticuadas que deben ser aggiornadas a estos tiempos. Hay múltiples factores para explicar el problema. Si la responsabilidad fuera claramente de uno solo sería más simple de resolver. Pero no es así. Los chicos han perdido ciertos hábitos, o los han transformado a partir de la fuerte presencia de la tecnología. Se necesita trabajar entre todos, la universidad, los chicos, la escuela secundaria y la familia también. En nuestro caso, debemos poner a disposición tutorías o clases de apoyo para acompañar al alumno que avanza más lentamente. Es importante actuar en conjunto.
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