Así lo indica la última medición del Índice de Confianza de Gobierno en relación a marzo último. Vecinos dudan de la honestidad de los funcionarios.
Mientras la Justicia de Córdoba investiga por un supuesto hecho de corrupción al intendente Ramón Mestre, al vice Marcelo Cossar y al exfuncionario Juan Pablo Ostanelli, tras el viaje que realizaron a Corrientes por los festejos de la empresa Ersa, una encuesta dio a conocer la “crisis de confianza” que existe entre los ciudadanos para con la gestión municipal.
El Índice de Confianza de Gobierno (ICG) es estudio de diagnóstico periódico sobre la confianza que los ciudadanos ponen en sus respectivos gobiernos, realizado bimestralmente por la Fundación Eres, junto a la consultora W. Sicchar, el Cisem (Centro de Investigación Social y Estudios de Mercado) y Feedback Comunicaciones. El ICG mide la percepción de la población a través de cinco preguntas (realizadas por encuesta telefónica) en diferentes dimensiones de análisis sobre el desempeño del gobierno: imagen; interés general; eficacia; honestidad y capacidad. En lo referido a la gestión municipal, entre las principales conclusiones puede leerse que los acontecimiento vividos en los últimos meses en la ciudad de Córdoba “han afectado fuertemente la percepción de la gestión de Ramón Mestre”. Entre ellos, cabe señalar la denuncia penal contra la administración radical por el supuesto manejo irregular de los subsidios nacionales para el transporte; los serios inconvenientes registrados con la implementación del nuevo esquema de transporte urbano que derivaron en la crítica de los usuarios; y como corolario, el reconocimiento de Cossar de que el viaje a la fiesta de la prestataria Ersa en Corrientes fue pagado por la firma. Hechos que derivaron en una crisis de gobierno que empujó luego al Intendente a remover la mitad de su gabinete y a sumar nuevos funcionarios. Sin embargo, según se desprende del estudio: “Entre otros elementos de análisis se evidencia que las medidas tomadas desde la Municipalidad, entre ellas el cambio de gabinete, aún no logran efecto concreto para revertir la extensa crisis de confianza que aún convive en el municipio”.
El dato más destacado de esta medición es la caída del 24 por ciento en la confianza que se deposita en la gestión municipal, con relación a la medición de marzo pasado. En el punto referido a la honestidad de los funcionarios y ante la pregunta “¿usted diría que las personas que forman el Gobierno municipal la mayoría son corruptas, que unos pocos son corruptos, o que casi ninguno es corrupto?”, el 43,2 por ciento de los encuestados respondió que la mayoría son corruptos. Mientras que por otro lado, en lo referido al interés general del Gobierno municipal, el 78,3 por ciento considera que los funcionarios trabajan pensando en el beneficio de unos pocos.


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