Un enólogo de 52 años acepta una pena de 12 años y medio de cárcel por los ultrajes, que incluyeron hasta triángulos sexuales con la víctima
Tal fue el estado de depravación al que fue sometida la adolescente que -según el expediente- en una ocasión su padre le dijo que dejaría de abusar de ella sólo si le ‘servía en bandeja’ a una amiga. O que tuviera relaciones sexuales con uno de sus hermanos porque ‘era normal’, aunque después terminó celándola.
El acusado (no mencionado para preservar a la víctima) siempre negó los gravísimos delitos en su contra. Al comenzar la investigación, atribuyó todo a una suerte de venganza de su exesposa y deslizó que tal vez un ‘curandero’ o un novio de la víctima tendrían vinculación con los ultrajes.
Sin embargo las pruebas en su contra fueron contundentes. Así, se destacaron los testimonios o el informe psicológico de la chica, revelador de que había sido víctima de aberrantes prácticas sexuales que torcieron su sano sentido del sexo y ligaban directamente al padre como causante.
Por eso fue que el acusado resolvió que lo más conveniente era aceptar su responsabilidad y a través de su defensor, Federico Pretrignani, firmó un acuerdo de juicio abreviado con la fiscal de Cámara Penal Alicia Esquivel Puiggrós, precisaron los voceros.
La terrible experiencia de la jovencita se conoció el 8 de agosto de 2011, cuando tenía 17 años. Ese día su abuela materna recibió un llamado anónimo en el que un hombre la ponía al tanto de que su nieta era abusada por su padre. Aquella vez la mujer le avisó a un hermano de la chica, quien se trasladó con su padrastro hasta la casa de su padre en Chimbas y, con excusas, la sacaron para llevarla al Parque de Mayo. Allí la interrogaron sobre el espinoso tema y obtuvieron una negativa inicial de la niña, pero cuando insistieron la jovencita se quebró y les contó su traumática vivencia.
Ahora, el juez Juan Carlos Peluc Noguera, debe resolver.
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