Esta reunión internacional comenzó ayer y culmina el miércoles en la Universidad Tecnológica y la facultad de Ciencias Agrarias.
Desde ayer y hasta el miércoles, la provincia es sede de la 5° Conferencia Internacional sobre Análisis del Ciclo de Vida en América Latina.
Pablo Arena, director del Grupo Clíope -Energía, ambiente y desarrollo sustentable, de la UTN- y organizador de la Cilca 2013, explicó que el análisis del ciclo de la vida es más integral que otras certificaciones bastante conocidas, como la huella de carbono y la huella hídrica.
Esto, porque una mide la incidencia sobre el calentamiento global y la otra, la utilización de líquido en todo el proceso de producción.
El ciclo de vida, en cambio, evalúa las emisiones y el consumo de recursos (agua, tierra, energía, etc.) que involucran no sólo el uso de un determinado producto o servicio, sino el ciclo completo desde el momento en que se extrae la materia prima hasta que termina su vida útil y llega a la disposición final.
Esta evaluación, detalló Arena, se puede aplicar a un elemento electrónico, al transporte, Internet, telefonía celular, vehículos, alimentos, cosméticos y hasta edificios.
El especialista añadió que estas mediciones se han vuelto muy importantes para las empresas exportadoras ya que algunos mercados internacionales, en particular el europeo, las exigen. En definitiva, estos aspectos ambientales se tornan en barreras comerciales, que obligan a los emprendedores a adoptar medidas de cuidado ambiental.
Arena subrayó que lo positivo es que cuando una empresa quiere reducir su impacto ambiental, la exigencia se extiende al resto de la cadena; en particular si se trata de una firma importante.
Esto, porque si una bodega pretende certificar, no sólo tiene que hacer un mejor uso de los recursos en su establecimiento, sino que debe conseguir botellas fabricadas por alguien que también lo haga, ya que se toma en consideración el ciclo de vida completo.
Sin embargo, para poder realizar este análisis se necesita una significativa base de datos, ya que una empresa puede determinar su propio impacto pero no resulta tan sencillo conocer el de sus proveedores y el de quienes lo siguen en la cadena.
De ahí que otro de los objetivos de la conferencia, además de compartir conocimientos y capacitar, sea crear una red argentina de profesionales abocados al estudio del ciclo de vida. En la actualidad, existe una Red Iberoamericana sobre Evaluación del Ciclo de Vida, de hecho Pablo Arena la preside en este momento.
Esta es la Conferencia Internacional sobre Análisis del Ciclo de Vida en América Latina. Las anteriores (es un encuentro bianual) se realizaron en San José de Costa Rica, Sao Paulo, Chile y México. Las actividades de capacitación comenzaron ayer en la sede de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Mendoza, una de las entidades organizadoras junto con la Red Iberoamericana.
Sin embargo, el resto de las actividades se desarrollará en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo.
Hasta ahora hay unas 200 personas inscriptas: especialistas, estudiantes, consultores y empresarios. Además, habrá unos 40 disertantes, de diversas partes del mundo, quienes ofrecerán conferencias, presentaciones orales, papers y mesas redondas.
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