En una entrevista mantenida con los medios locales, el periodista y psicólogo hizo un recorrido por diversas temáticas, pasando por la relevancia de la mantención y puesta en práctica de valores morales, y la situación actual de los valores en nuestra sociedad, entre otras cosas. “Estamos en una era de relaciones utilitarias. Cualquier vínculo se piensa en términos de conveniencia”, remarcó.
Sergio Sinay, es escritor, periodista, formado en Psicología Gestáltica, Psicología transpersonal y autoasistencia psicológica. Sus últimos libros son: “La Sociedad que no quiere crecer”, “Conectados al vacío”, “La sociedad de los hijos huérfanos”, “Elogio de la responsabilidad”, “Ser padres es cosa de hombres” y “Cuentos machos”. Actualmente escribe una columna permanente en la revista “La Nación”.
Entre los temas abordados en la disertación se encontraron: de qué hablamos cuando hablamos de valores, cómo se construyen, viven y transmiten valores a partir de los vínculos, el ser humano como ser vinculado, la construcción de relaciones humanas de sujeto a sujeto, el otro como fin, los costos sociales del vaciamiento de valores, las consecuencias trascendentes de su respeto y cumplimiento, los valores en la vida personal y en la vida pública.
Los valores
En una entrevista previa mantenida con los medios locales, Sinay hizo un recorrido por diversas temáticas, pasando por la relevancia de la mantención y puesta en práctica de valores morales, y la situación actual de los valores en nuestra sociedad, entre otras cosas.
Consultado acerca de una frase que se escucha con facilidad en nuestro tiempo sobre la pérdida de los valores”, el disertante consideró que “los valores no se pierden, lo que se pierde es el ejercicio del valor”. “Puede ser que haya una especie de pereza en la práctica de una vida con valores”, observó.
En una suerte de definición de los valores morales -la empatía, la honestidad, la sinceridad, la confianza, el amor- indicó que nacen con la presencia de al menos dos sujetos. En este sentido, declaró: “Nos damos cuenta que ningún valor puede ser ejercido si uno viviera solo en una isla, porque ¿con quién sos sincero u honesto, en quién confiás? Si eliminamos al otro, la dinámica de los valores se pierde. El valor nace cuando un ser humano levanta la mirada y se da cuenta que no está solo en el mundo, que en realidad es parte de una totalidad donde hay otros, donde cada uno es diferente. Entonces cómo hacemos para no matarnos, para garantizar la supervivencia de todos. Empezar a respetar que somos diferentes y empezamos a generar valores, y ponernos de acuerdo en que ciertas cosas no las vamos a hacer y otras sí, para el bien de todos”.
Y destacó una frase del filósofo lituano Emmanuel Lévinas, donde explica sencillamente cómo nace la moral: “Usted primero por favor”.
Relaciones utilitarias
Asimismo, en un análisis acerca del panorama actual en nuestra sociedad, sostuvo que prima el interés personal por sobre el interés hacia los demás. Al respecto, afirmó: “Creo que hoy estamos pasando mucho al yo antes que todo, y después los otros si hay lugar, si hay tiempo y si me sirven. Estamos en una era de relaciones utilitarias. Está mucho presente si me conviene o no me conviene ser amigo de este o estar en pareja con aquel, cualquier vínculo se piensa en términos de conveniencia. Y cuando ello sucede estamos convirtiendo al otro en un objeto y ahí es donde el valor se pierde. Me parece que ahí sí hay un riesgo en la Argentina, no es que los valores se han perdido pero sí se han vaciado o se están dejando de ejercer”.
En este marco, para fortalecer los valores en lugar del interés personal, propone una tarea sencilla: “No hay gran misterio, los valores se viven. En las comunidades pequeñas, grandes, desde el vinculo humano esencial como es la pareja, hasta la relación con los hijos, amistad, organizaciones, etc., cuando los valores se convierten en acciones no se habla mucho de valores, ni hay crisis de los valores. Donde hay crisis de valores es donde no se están viviendo. ¿Qué hay que hacer? Si somos muchas las personas que estamos sintiendo un malestar porque hay un default de valores en el mundo que vivimos, creo que tenemos que empezar primero preguntándonos cómo estamos nosotros en ese tema personalmente, después empezar a vivirlos y confiar en que, como somos seres comunicados que no podemos prescindir del otro, en la medida en que uno insista en vivir con los valores en los que cree esto va a ir siendo contagioso”.
Moral y moralismo
“Me parece que todos podemos tener autoridad moral -para realizar distintas actividades- en la medida en que aquellos valores en los que creemos los convertimos en formas de vivir. Autoridad moral es eso: si creo que no hay que mentir no miento, si creo que hay que respetar al otro lo respeto. Eso me da autoridad moral, que no viene de otros. La moral es algo en que todos estamos de acuerdo sobre lo que se debe y no se debe hacer en función de la convivencia, y en función de respetar al otro en su diversidad y en su singularidad. Cada uno asume una actitud moral y cumple con los valores. Después está el moralismo, que es decirle al otro lo que debe hacer. Creo que está lleno de moralistas y quizás estamos con un poquito en ‘default’ en moral”, sostuvo el periodista.-
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