Ante el reciente anuncio del Ministerio de la Producción respecto de fomentar la fabricación y adquisición de cosechadores e implementos de labranza mediante un esquema de financiamiento a través de un fideicomiso administrado por Fiduciaria del Norte, el Consejo Económico y Social del Chaco (CONES) plantea que si bien la medida va en la dirección de resolver uno de los principales cuellos de botella de la cadena algodonera-textil, otros aspectos deberían ser igualmente contemplados. Entre ellos, una correcta financiación de la campaña (fondos en tiempo y forma) que iguale condiciones entre los productos y no los obligue a afrontar costos adicionales y una puntillosa selección de beneficiarios.
"La recolección es un cuello de botella de todo el proceso productivo (algodonero),…y dadas las condiciones presentes, la capacidad de producción a corto plazo está limitada a aproximadamente once plataformas con limpiadores por mes. No obstante, existen insuficientes cosechadoras disponibles para la cantidad de hectáreas que se proyectan para la próxima campaña…" mencionaba el documento en 2008, recordando que el 80% de las cosechadoras en el Chaco se encontraban en las explotaciones medianas y grandes.
Del mismo estudio se reconocía que ni los fabricantes chaqueños están en condiciones de afrontar dicho incremento de su producción (menos aún considerando que las condiciones que ofrecía el mercado externo hacían que lo oferta al mercado interno sea muy baja), ni los posibles compradores de esas nuevas maquinarias están en condiciones de adquirirlas por sus propios medios. Por consiguiente, resulta oportuno y necesario este esquema por los problemas conocidos de acceso a financiamiento y bajo capital propio de las empresas.
Aunque otros factores resultan igualmente importantes para destrabar potenciales obstáculos en el sector, y que sus integrantes reconocen, como los problemas para disponer de mano de obra (especialmente en la industria metalmecánica), las dificultades en la etapa de desmote y el inadecuado manejo del cultivo para aplicación de la cosecha mecánica, en especial en los productores pequeños y medianos, entre otros.
Del contacto con productores del sector queda claro que no debería ser prioridad una de las etapas finales del proceso productivo exclusivamente, y que para el despegue del algodón en el Chaco es necesaria una correcta financiación de la campaña (fondos en tiempo y forma) que iguale condiciones entre los productos y no los obligue a afrontar costos adicionales.
Estos factores deberían ser una señal de alerta para la formulación de la política algodonera, en particular para evitar las consecuencias no deseadas por el exceso de producción en surco estrecho como proyectan desde el ministerio. Y también considerando la experiencia del programa algodonero 2008/09, donde fallas en el diseño (en la selección de beneficiarios por ejemplo) e implementación (desembolsos fuera de tiempo) redujeron considerablemente los resultados esperados del programa como lo expone otro documento del organismo ("Evaluación del Programa Algodonero 2008/09").
Se pueden acceder a estos y otros documentos a través de la página web (www.coneschaco.org.ar) o vía correo a coneschaco@gigared.com
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