El conductor que causó la masacre frente a la escuela cambió de abogado

El conductor que causó la masacre frente a la escuela cambió de abogado

Decidió apartar a Miguel Retamoso y designar a otro letrado. Silvio Díaz será trasladado hoy a un pabellón con otros ocho presos comunes, tras un período denominado “de admisión” en una celda especial, aislado del resto de los internos.

Mientras continúa el desfile de testigos en los tribunales paranaenses, la familia del conductor que atropelló y mató a un nene de 6 años frente a la Escuela Del Centenario decidió cambiar de abogado defensor y desplazar a Miguel Retamoso, quien hasta ayer representaba al hombre de 40 años. 

Ayer por la tarde Silvio Ramón Díaz, de 40 años, recibió la visita de quien será el nuevo defensor, en la cárcel, después que el profesional se entrevistara con la familia del detenido. 

La novedad no dejó de llamar la atención por lo abrupta y sorpresiva, ya que por la tarde Retamoso había asistido a las testimoniales que la jueza de Instrucción Marina Barbagelata tomó a varios testigos del trágico episodio ocurrido el último viernes en avenida Alameda de la Federación, frente a la Escuela Del Centenario. 

“La única forma de reconstruir los instantes previos y posteriores al hecho es a través de los testigos. En este caso, las testimoniales son una crónica del horror y eso es lo que se trasluce en el relato de cada una de las personas que llega hasta los tribunales”, graficó una fuente de la investigación, acerca del tenor de las declaraciones de los testigos en los tribunales de Paraná. 

En la jornada de ayer, cuatro personas declararon ante la jueza Barbagelata, y en presencia de la fiscal Laura Cattáneo y el querellante Marciano Martínez. En tanto, para hoy está previsto que continúen declarando testigos del hecho. 

En tanto, Silvio Díaz será trasladado hoy a un pabellón con otros ocho presos comunes, tras un período denominado “de admisión” en una celda especial, aislado del resto de los internos, por lo que asumirá la misma rutina que el resto de la población carcelaria. 

El viernes, a las 7.35 de la mañana, Díaz, a bordo de un automóvil Volkswagen Voyage propiedad de su madre, circulaba por avenida Alameda de la Federación, desde el parque hacia el centro de la ciudad. 

Al llegar a la esquina de calle Santiago del Estero, un inspector municipal, que controlaba el tránsito en el horario de ingreso al establecimiento educativo, le hizo señas para que disminuyera la velocidad. En ese mismo momento, otro automóvil salía de una cochera, por lo que el hombre debió realizar una brusca maniobra para no embestirlo, invadió el otro carril de circulación, el auto se le descontroló, impactó violentamente contra otros vehículos, arrastrando a dos niños de 6 y 11 años, antes de terminar volcado sobre el lateral izquierdo. El más pequeño falleció y su hermano resultó con una doble fractura en su pierna izquierda y el lunes recibió el alta del hospital. 

Se presume que Silvio Díaz, el conductor del automóvil, volvía de una fiesta, ya que ese día cumplía 40 años. Las pericias determinaron que conducía a una velocidad mínima de 134 kilómetros por hora, y los resultados de las pruebas de laboratorio confirmaron que tenía una “altísima graduación alcohólica” y que “había consumido cocaína”. 

Por esas circunstancias, la jueza lo imputó por el delito de homicidio simple con dolo eventual y lesiones graves y lo envió a la cárcel. Ahora, la magistrada tiene un plazo de diez días para resolver su situación procesal. El hombre enfrenta una pena posible de entre 8 y 25 años de cárcel. 

Estrategia defensiva 

Antes de su sorpresiva separación como defensor del conductor, el abogado Retamoso había descartado recusar a la jueza Marina Barbagelata. “Confío en la jueza como magistrada; ella no fue testigo del hecho, sino que llegó minutos después y la verdad es que está llevando adelante la causa con absoluta seriedad, ha atendido a la preocupación para que se preserve la integridad física de (Silvio Ramón) Díaz y, a mi criterio, está teniendo un buen desempeño”, había dicho el abogado que hasta anoche representaba al conductor que el viernes atropelló a dos niños y provocó la muerte de uno de ellos. 

Esta posibilidad se barajó por el momento en que la jueza Barbagelata arribó a la escuela: si estaba en el lugar cuando se produjo el choque, y fue testigo de lo que ocurrió, debería apartarse de la investigación. 

El Código Procesal Penal establece como uno de los “motivos de inhibición” del juez “si hubiera conocido el hecho como testigo”. Sin embargo, el mismo viernes la magistrada aseguró a los medios que había llegado unos minutos después. 

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