En el marco de un juicio abreviado que presentó ayer la Fiscalía, fue condenado Rodrigo Sosa a 3 años de prisión de cumplimiento condicional. Fue acusado por su participación en el asalto que en diciembre de 2011 tuvo como víctima a un repartidor de helados.
En ese contexto el acusador público solicitó que se homologue el acuerdo al que previamente arribó con el imputado, quien fue acusado por el delito de robo agravado por el uso de arma cuya aptitud de disparo no pudo tenerse por acreditada. Ello, por el hecho ocurrido el 17 de diciembre de 2011 en inmediaciones de las calles Los Ciruelos y Orestes Franzoni del barrio Máximo Abásolo y que tuvo como víctima a un repartidor de helados.
En ese acto se hizo saber que el imputado no tiene antecedentes penales, ni carpetas en trámite, por lo que la pena acordada fue de 3 años de prisión en suspenso y la prohibición de acercamiento a la víctima, además de mantener el oficio que oportunamente adoptó.
A su turno el imputado manifestó su conformidad, tanto con el monto de la pena como por las reglas de conducta, pero antes reconoció su responsabilidad en el hecho que se le atribuyó tras el período de investigación, luego de lo cual y tras advertir que se cumplimentarán todos los requisitos, el juez homologó el acuerdo y condenó a Sosa a la pena antes mencionada.
EL HECHO
Tal como lo informó oportunamente Diario Patagónico, el hecho ocurrió sobre el mediodía del sábado 17 de diciembre de 2011, cuando el imputado junto a otros dos sujetos que lograron darse a la fuga interceptaron el utilitario Renault Rodeo (dominio UXG-471), perteneciente a una distribuidora de helados.
El chofer y su acompañante fueron abordados en la esquina de Los Ciruelos y Orestes Franzoni, donde Sosa les apuntó con un arma de fuego y mientras los amenazaba abrió la puerta de la caja térmica para sacar helados. Uno de los cómplices se encargó de apoderarse de la recaudación, la cual rondaba los 8.000 pesos, y del celular del conductor.
A todo esto, el acompañante del chofer logró salir del vehículo y avisar a la policía, aunque antes de que llegase el móvil policial los tres sujetos se dieron a la fuga. De todas maneras, los damnificados pudieron observar a Sosa mientras ingresaba a una vivienda ubicada a escasa distancia del lugar del hecho, lugar del que fue sacado por la policía.
Según se informó en la audiencia de control, la policía ingresó a la casa con los damnificados y al advertirlo Sosa se zambulló en una cama simulando estar dormido aunque no alcanzó a esconder las cajas de helado. En ese acto, se le encontró una “tumbera”.
En el comienzo de la investigación, al imputado se le dictó la prisión preventiva por el término de un mes, mientras que a la fiscalía se le otorgaron 6 meses para investigar.
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