Personal de la Dirección de Drogas Peligrosas tenía la certeza de que en un hotel de Las Termas se comercializan estupefacientes, por lo que se hizo un allanamiento en el que efectivamente se halló cocaína y se detuvo al sereno del establecimiento.
El caso llegó al juicio y el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santiago del Estero le impuso una condena de cuatro años de prisión y una multa de $ 1.000.
Los magistrados Adolfo Guzmán, Federico Díaz Lannes y María Alicia Noli lo hallaron culpable de tenencia de estupefacientes.
La figura penal quedó reducida a la mencionada porque al allanar las distintas dependencias del hospedaje no se hallaron elementos empleados habitualmente para “estirar” y fraccionar la cocaína, como balanzas de precisión, precursores químicos y envoltorios de papel, reconocieron fuentes judiciales.
La sustancia prohibida estaba guardada en una veintena de cilindros metálicos, que en total sumaba 371 gramos.
En su indagatoria, había admitido que era suya la droga y que era para consumo personal.
Además, apuntó que un ciudadano salteño, apodado “Coya”, eran quien solía proporcionársela.
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