Condenaron al acusado de acopiar marihuana en su domicilio

Condenaron al acusado de acopiar marihuana en su domicilio
Gustavo Goró fue condenado a cinco años de cárcel tras encontrárselo culpable del acopio de la marihuana. Dijo que era mejor que fuera sentenciado y que a su familia no le pasara nada. Apuntó contra su vecino, ya muerto.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná condenó a Gustavo Daniel Goró a cinco años de prisión por el delito de almacenamiento de estupefacientes, a raíz de que tenía más de 100 kilos de marihuana escondidos en una porción de terreno perteneciente a un vecino, en el barrio Antártida Argentina.

Goró, de 36 años, recibió una pena de cinco años de prisión y deberá pagar una multa de 1.000 pesos que le impuso el tribunal como autor del delito de almacenamiento de estupefacientes, una conducta que se presume orientada al tráfico, por lo que continuará detenido en la Unidad Penal Nº 1.

Si bien no se dieron a conocer los fundamentos de la sentencia, el tribunal zanjó las discusiones que se habían planteado en torno del lugar donde fue hallada la droga y valoró que Goró tenía “disponibilidad” para hacerse del estupefaciente en el momento que quisiera. Por eso, rechazó el planteo de nulidad de todas las actuaciones que había planteado el defensor oficial con cuestionamientos a la actuación policial.

El lugar. La Policía investigaba la relación de Goró con Abelardo Sandoval, quien estaba imputado por el doble homicidio del barrio Humito, ocurrido el 31 de octubre de 2011. En ese marco se produjo un allanamiento en busca de armas que pudieran estar relacionadas con ese crimen. Revisando, vieron un montículo de tierra y escombros, detrás un hueco en el cerco perimetral que delimitaba la casa de Goró del terreno vecino y unas lonas que cubrían algo que a esa altura no lograban determinar qué era. Al correr la lona descubrieron que había varias bolsas de consorcio y al abrirlas contaron un total de 142 envoltorios tipo panes con un total de 105,5 kilos de marihuana.

Ayer, en su alegato, el fiscal José Ignacio Candioti reconoció que la marihuana fue hallada en una porción del terreno de su vecino, Esteban Parreño, pero que “al lugar donde estaba la droga se ingresaba por la casa de Goró”, de acuerdo con los dichos de los policías y testigos civiles que participaron del procedimiento.

Candioti hizo notar también que “Goró no dijo, durante el procedimiento, que la droga no fuera suya o que hubiera sido encontrada en una parte del terreno vecino, ni siquiera lo hizo en presencia de su abogado defensor, que participó del allanamiento”.

El fiscal apuntó que “más allá de que el lugar donde se encontró la droga haya sido o no propiedad de Goró, lo importante es que Goró era el único que tenía acceso al lugar” e insistió en que “la disponibilidad material de la droga era de Goró, no de Parreño”.

Por su parte, el defensor oficial, Mario Franchi, planteó la nulidad del procedimiento, pidió la absolución de Goró por falta de pruebas y cuestionó severamente la actuación policial y judicial, habló de una “conocida corruptela policial” y dijo que se intentó “en forma tendenciosa” imputar a Goró.

Franchi consideró que “no había motivos para allanar” la casa de Goró y cuestionó que se extendiera el allanamiento a la casa de un vecino, tal lo ocurrido a partir del hallazgo de elementos sospechosos en una porción de terreno lindero a la casa del imputado.

Otro contrapunto se produjo respecto de la cuantía de droga incautada: mientras Franchi consideró que “la cantidad no resulta excesiva en lo que se considera lucha contra el narcotráfico”, Candioti le respondió que “la cantidad de droga secuestrada representa un peligro para la salud pública, sobre todo si es volcada hacia los jóvenes en ese barrio o en cualquier barrio de la ciudad”.

Otra vez el vecino

En una breve declaración, antes del cierre del debate, Gustavo Goró apuntó contra su vecino, ya muerto, como responsable por la droga encontrada en el procedimiento realizado el 29 de marzo del año pasado en su casa. “Eso no era mío, lo dije en todo momento”, dijo el hombre, que evitó hacer imputaciones por temor a que su familia reciba amenazas. “Prefiero estar preso pero que no le pase nada a mi familia”, agregó. Goró no aceptó contestar preguntas y apuntó que Parreño, su vecino, “guardaba cosas para alguien, pero no puedo decir para quién; yo también tengo miedo por mi familia”, insistió. El tribunal no consideró sus palabras como atenuantes.

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