Ramón Alejandro Isaguirre estaba prófugo desde el 3 de agosto, cuando no volvió al penal de una salida transitoria.
Isaguirre ya fue trasladado al Servicio Penitenciario Provincial, donde paga su última condena, por robo. Sin embargo, el interno conoció el encierro hace más de 13 años, por un asesinato.
Había entrado por primera vez a la cárcel provincial el 31 de julio de 2000, por esa muerte, precisó el jefe de esa institución, Inocencio Carpio. “El 22 de noviembre de 2012 le dieron la libertad condicional. Quebrantó ese beneficio y volvió al penal, por un robo calificado con arma. Y le restituyeron las salidas transitorias el 20 de enero de 2012. Primero accedió a una salida, y después, a dos”, precisó.
Su madre, Adela Rosa Rodríguez, había asumido el compromiso de ser la tutora de su hijo. El 3 de agosto de este año, durante una salida por 24 horas, Isaguirre decidió no volver a estar tras las rejas.
El jefe de la brigada de Investigaciones de Villa Mercedes, subcomisario Juan Carlos Acevedo, aseguró que de las averiguaciones para ubicar a los autores de los robos a negocios de la ciudad –entre ellos, una carnicería y la rotisería “Los Girasoles”– surgió que el nombre de Isaguirre como uno de los sospechosos.
“Nos llegó el dato de que se ocultaba en una vivienda ubicada en España 718, aunque su domicilio es en el barrio Covimer. Cuando cumplimos con todos los requerimientos judiciales, pedimos la orden para hacer el allanamiento”, dijo.
Para irrumpir, la brigada le pidió apoyo al Cuerpo de Operaciones Especiales (COE) “porque, como tiene causas por homicidio y robo calificado, entendemos que es peligroso”, explicó. Los agentes especiales lo redujeron y luego constataron que sobre él pesaba un pedido de captura.
En la vivienda no encontraron armas ni teléfonos, uno de los elementos que les sustrajeron a las víctimas de los atracos. Pero la Policía secuestró ropas. Según Acevedo, los damnificados reconocieron estas prendas, lo que reforzaría las sospechas de su participación en los asaltos.
El policía dijo que los robos fueron cometidos con el mismo modus operandi. “Son dos delincuentes que andan en una moto, con las caras tapadas y armados. En los negocios reducen a las personas y, con amenazas, exigen que les den la plata. En uno de los casos –en la carnicería– se llevaron 3 mil pesos, previo haber maniatado a la gente con precintos. En ‘Los Girasoles’, redujeron a los empleados y escaparon con unos 2 mil pesos, celulares y las billeteras de los empleados. Entre un hecho y otro pasaron dos o tres días”, estimó el jefe policial.
Comentá la nota