Se trata de Mario González (a) “El Curandero”, de 58 años, quien engañó a los padres de la menor diciéndoles que la iniciaría en el “arte de curar”. No solamente abusó y embarazó a la nena de 13 años, sino que la llevó a Formosa, donde cayó preso.
El hecho
El hecho investigado por el que fue llevado a juicio se inició en marzo de 2011, cuando el matrimonio formado por los padres de la menor cuya identidad se reserva por cuestiones legales, trabaron amistad con Mario González, quien “hacía curaciones”. Ya en mayo de 2011 convenció a los padres para que dejaran ir a su casa “para enseñarle el arte de curar”, ya que la pequeña “tenía aptitudes”.
El propio padre comenzó a trasladar a la pequeña a la casa de “El Curandero” González desde las 15.00 hasta las 19.00. Es allí donde aprovechando la superioridad que tenía sobre la menor “aduciendo que Dios se había encarnado en él y que debían tener relaciones sexuales”, por lo que la sometió sexualmente.
La niña quedó embarazada y esa situación fue detectada por su madre, que notó que no cumplía su ciclo menstrual. Interrogó a su hija y en un primer momento les dijo que había sido “un compañero de la escuela, de nombre Gastón”. Esa circunstancia hizo que la madre la envíe nuevamente a la casa del “Curandero” González, en virtud de que su esposo estaba de viaje y pensó que se iba a enojar cuando se entere.
Cuando el padre regresó la madre le contó la situación y éste llamó a González y le dijo que le trajera a su hija.
“El Curandero” no solamente no se las trajo, sino que tomó un taxi y se fue a Catamarca, luego a Tucumán, a Metán, en Salta y de ahí “a dedo” hasta Resistencia, Chaco para llegar finalmente a Villa Escolar, en la provincia de Formosa. Allí vive una de las hijas de González, quien les presentó a la pequeña como su esposa”. El 30 de septiembre de 2011, el padre radicó la denuncia y la Policía comenzó la búsqueda que culminó cuando sus pares de Formosa detuvieron al sujeto. El 12 de octubre de 2011, la Policía trajo a la menor y la entregó a sus padres.
En el expediente, al que tuvo acceso NUEVA RIOJA se estableció que en la declaración ante el juez de instrucción, la menor “mantuvo un relato coherente, sereno, relativo a las circunstancias de tiempo, lugar y personas coincidente con los términos de las denuncias donde afloran además sentimientos, responsabilidades compartidas, ignorancia, desidia, engaño, etc.”.
En la pericial psicológico efectuada a la menor abusada, la profesional concluyó en su informe que “manifestó una narración precisa y espontánea”, por lo que la profesional recomendó “respetar la decisión de la menor de no recibir asistencia psicológica hasta que sea ella misma la que advierta la necesidad de resolver conflictos y elaborar secuelas que genera un abuso sexual de esta magnitud”.
Otro dato relevante figura en la requisitoria fiscal de elevación a juicio, en la que se estableció que “González llevó a la menor no sólo sin el consentimiento de sus padres, sino que engañándolos a ellos y a la menor, a quien intimidaba diciéndole que.. “Dios se iba a enojar mucho sino aceptaba lo que él le decía”.
Así también se estableció que la menor, cuando fue rescatada y regresada a sus padres “se encontraba embarazada, por lo que Mario González trataba de evitar que se conozca esa situación de la que era responsable por los abusos sexuales a los que sometió a la menor entre Mayo y septiembre de 2011, en su vivienda ubicada en ex Ruta 38, a la altura del Kilómetro 10. En esos días la menor tenía 12 años y González 55”, se puntualizó en el expediente.
Sobre estas bases la cámara lo condenó a la pena de 15 años, más los dos años y tres meses de la condena de Aimogasta, por lo que deberá cumplir 17 años y tres meses de prisión en la Cárcel del Servicio Penitenciario Provincial (SPP).
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