El fuego se originó en un desperfecto eléctrico en el vehículo del cura párroco de la Inmaculada Concepción. Si bien no hubo heridos, los daños fueron considerables y hubo que evacuar una institucion educativa lindera.
En el lugar, trabajaron bomberos Zapadores y Voluntarios que batallaron por casi dos horas para controlar las llamas. Afortunadamente no hubo personas heridas, sin embargo, las pérdidas materiales fueron de gran importancia.
El edificio afectado por las llamas está ubicado en la esquina de calle Hipólito Irigoyen y Tucumán, zona densamente poblada, y que comparte la manzana con el Instituto de Profesorado Concordia, donde al mediodía asistían a clases más de 400 alumnos del Bachillerato Humanista Moderno, y se aprestaban a ingresar los de la Escuela Primaria Monseñor Dr. Ricardo Rösch.
El párroco Juan Percara reveló que el fuego se inició en una camioneta Renault Kangoo de su propiedad, que habría sufrido cortocircuito.
Las llamas fueron combatidas por un total de tres dotaciones de bomberos, tanto Zapadores como Voluntarios. Primero consumieron el vehículo y luego se propagaron hacia la cocina de la casa parroquial.
Por precaución, todo el alumnado del Colegio Monseñor Rösch y el Bachillerato Humanista fue evacuado inmediatamente.
El sacerdote relató que cerca de las 11.30 horas de este viernes, “cambiamos la batería de la camioneta porque se había agotado, entonces al parecer había un corte circuito en la camioneta porque cuando voy a sacarla empieza a salir humo, entones me apresuro a buscar a la persona que había puesto la batería y él viene enseguida, pero ya había tomado fuego la camioneta y entre que llegaron los bomberos se prendió en su totalidad”.
De la estructura de la casa parroquial, se vio afectado fundamentalmente el garage, dos habitaciones, la cocina y un gran salón comedor ubicado en la parte posterior de la dependencia y lindante con el local de los Boy Scout.
Párrafo aparte merece el arrojo de los bomberos que actuaron en el lugar, que, poniendo en riesgo su integridad física, no dudaron en ingresar al edificio cuando las llamas y el humo no permitían ver más allá de medio metro. En algunos casos sin siquiera tener una máscara que les permitiera respirar en medio de su trabajo.
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