Gustavo Raggio desanda sus últimas horas como entrenador de Newell’s Old Boys. Carozo dirigirá mañana su último partido como director técnico rojinegro ante Lanús.
Gustavo Raggio desanda sus últimas horas como entrenador de Newell’s. Espera que su equipo logre terminar el torneo con una sonrisa mañana ante Lanús para cerrar su ciclo de manera decorosa y de alguna manera tener chances de filtrarse en la Copa Sudamericana. Ayer Carozo tuvo su último contacto con la prensa en Bella Vista y su rostro evidenciaba la desazón de tener que dejar el cargo y saber que hasta ya fue designado Américo Gallego como su sucesor. Igual, con gran entereza, asumió toda la responsabilidad por la campaña irregular y le deseó lo mejor al cuerpo técnico del Tolo para lo que viene. “Hice todo lo que estaba a mi alcance. Se ve que no alcanzó porque hubo un cambio de cuerpo técnico. Pero me voy con la conciencia tranquila”, expresó ayer Raggio.
—¿Se te hizo difícil transitar esta última semana, ya que hasta presentaron a tu sucesor?
—No, trabajé en forma normal. Lo peor ya pasó. Desde que volví a trabajar al club en la octava división intenté demostrar mi profesionalismo. Este es un club grandísimo y trabajé siempre de la mejor manera, con errores y aciertos. No vengo a pasar el tiempo. No lo hice nunca y no lo voy a hacer ahora en los últimos entrenamientos, ni en el partido de Lanús. Es mucha la exposición y este club es tremendamente grande como para venir y no hacer nada. Los resultados no acompañaron del todo y uno tiene que dejar este lugar.
—¿Pudiste hablar con el Tolo Gallego?
—El jueves cuando los dirigentes me contaron que se iban a juntar con el nuevo DT puse a disposición toda la base de datos que tenemos de los jugadores. Uno está abierto a colaborar y le deseo todos los éxitos a Gallego porque cuanto mejor le vaya a él mejor le irá a Newell’s.
—¿Cuál será tu futuro?
—La dirigencia quiere que siga en el club, pero el lunes o martes nos juntaremos y veremos qué es lo que hago.
—¿Tomas esta experiencia como un paso positivo?
—La campaña fue irregular. El equipo no pudo mostrar un juego estable. Creo que nos pasó al 70 por ciento de los equipos, el hecho de que por no estar el descenso arriba de la mesa muchos entrenadores llegamos hasta el final del campeonato. Mi permanencia en el plantel se empezó a discutir después de perder el clásico. Y a muchos colegas les pasó lo mismo de ser cuestionados e igual están llegando al final del campeonato.
—Cumpliste el sueño de dirigir la primera de Newell’s, pero a la vez se terminó rápido. ¿Te vas triste?
—Contento no me voy. Cuesta dejar un trabajo y más este lugar. Tengo que reinventarme como entrenador para buscar la revancha.
—¿Si ganabas el clásico la realidad sería diferente?
—Completamente. Pero si tuviéramos tres puntos más y el resultado de Central era en contra también, la realidad sería la de hoy.
—¿Cómo te despedirá la gente?
—Cada uno tiene su veredicto. Y en el lugar donde sólo sirve ganar, yo no le pude ofrecer muchas victorias. Hice todo lo que estaba a mi alcance. Se ve que no alcanzó. Me voy con la conciencia tranquila.

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