Son varios los municipios que tienen problemas en sus Concejos Deliberantes a raíz del 28 de junio y de las elecciones venideras. El Presupuesto Municipal, el arma con la que los oficialismos buscan posicionarse, es el objeto de disputa. Algunos aparecen más complicados que otros
El 2011 no será fácil. Se trata de un año electoral y la asignación de partidas juega un rol clave. Dónde se concentrará el gasto es la gran pregunta, ya que puede ejercerse de manera discrecional un monto que garantice algunos votos.
El caso testigo es el de San Vicente, donde Daniel Di Sabatino se quedó sin su Ley de Leyes para 2011. “Le ponen palos en la rueda a la gestión”, se quejó a La Tecla.info el mandatario. No es, sin embargo, el único lugar donde los números se atascaron.
En una gran parte de los distritos de la Provincia, está colgado el cartel de “prórroga” en donde debería indicarse la suerte del presupuesto. Así, en Bolivar, por ejemplo, la ordenanza impositiva y fiscal, la antesala al tratamiento del Presupuesto, fue rechazada.
Según denuncia la oposición, contenía aumentos de hasta el 50% en las tasas, lo cual es al parecer imperdonable. Sin embargo, hay una delicada situación política que se esconde tras la ausencia de números: las sesiones del Concejo estuvieron suspendidas desde agosto hasta la fecha por falta de quórum.
También en Salliqueló se espera una situación compleja. EL intendente confiesa a La Tecla que recién en Agosto se aprobaron los números de 2010, así que esperan que la aprobación de los números de 2011 no vaya a ser un mero trámite.
En Tornquist, Gustavo Trankels fue previsor y paciente y por eso anhela un resultado mejor. “Gastamos mucha saliva, pero explicamos todos los números hasta convencer a la oposición de que no hay ninguna trampa, de esas que suelen aparecer en los años electorales”, comenta a La Tecla. “Esperamos aprobarlo por unanimidad”, confiesa, con toda la fe a cuestas.
Sin embargo, el ejemplo no parece haber cundido entre sus pares y van a terminar siendo varios los que apuesten a manejarse en 2011 con los números de 2010. No queda claro si esta es una ventaja o una desventaja.


Comentá la nota