El Concejo Municipal aprobó el proyecto para hacer el edificio

El Concejo Municipal aprobó anoche, por 7 votos a favor y 1 en contra, la autorización para construir un piso más de lo permitido por el Código Urbano a un edificio en torre que se levantará en el predio lindante a una de las casas más emblemáticas de la ciudad: la que se encuentra en Bv. Yrigoyen al 754.
El dato destacado lo aportó Jorge Maina, quien por segunda semana consecutiva bajó de la presidencia y, ocupando el lugar de Luis Peretti, dio su punto de vista contrario a esta autorización.

Tal como lo adelantara LA OPINION en su edición del martes, a finales del año pasado, el arquitecto Raúl Enrico y el ingeniero Daniel Basano presentaron en la Municipalidad el pedido para tener la factibilidad para la construcción de un edificio de departamentos sobre Bv. Hipólito Yrigoyen al 766, propiedad de Jorge Ghiano. Cuando comenzaron a estudiar el terreno, observaron que el alero de la torre de la casa al 754 invadía ilegalmente el lote.

Ante esta situación, anticiparon al Ejecutivo que deberían demoler el alero y que la torre de departamentos quedaría "pegada" al mirador de la bonita casa. Tras un pedido del DEM, los profesionales corrigieron el proyecto. Como compensación, pidieron que el proyecto sea incluido dentro de los casos especiales del Código Urbano, otorgándole un punto más que lo permitido en el Factor de Ocupación Total (FOT) y tener un piso y medio más de altura. Esto fue lo que aprobó el Concejo Municipal anoche, aunque con cierta polémica.

Héctor Sierra fue el encargado de defender el proyecto: de acuerdo a su punto de vista (corroborado por la Comisión de Patrimonio Urbano), no se le está dando más superficie de la que hubieran tenido si es que seguían el proyecto original, que incluía la demolición del alero.

Atilio Pignoni apoyó esta idea y destacó que lo que se hacía no era una excepcionalidad, sino que se encontraba encuadrado dentro de los casos especiales que contemplaba el Código Urbano.

Cuando todo parecía que apuntaba a que se iría a una votación por unanimidad, Jorge Maina pidió "bajar al llano", para defender su punto de vista, contrario al proyecto.

"El fin no justifica los medios", arrancó el Presidente del Concejo y añadió que, "mientras que se viene trabajando desde hace tiempo en contra de la especulación inmobiliaria, creo que con este proyecto estamos diciendo todo lo contrario".

"No creo que seamos tan ingenuos de pensar que quienes proyectaron el edificio no sabían lo que se venía. Ellos especularon con ello. No está mal. Lo que pasa es que como con la Vieja Terminal, con la remodelación del Microcentro y con este proyecto, el que termina cediendo siempre es el Estado. Esto no es un caso especial: es un hermoso negocio inmobiliario que va a usufructuar un empresario", destacó.

Por otra parte, indicó que en una parte del expediente, uno de los profesionales le solicitó a la Comisión de Patrimonio Urbano que de alguna forma se le garantice que el Concejo iba a aprobar el proyecto. "Esto es poco serio", replicó.

Sierra le respondió diciendo que el hecho de que sea un negocio inmobiliario no era un delito. "Acá está la garantía de la votación del Cuerpo Legislativo, no hay cuestiones turbias", señaló su propio compañero de bancada.

ALGO MAS DE LA CASA

Corrigiendo un error publicado hace algunos días, la casa no le pertenecía a la familia Aprile -que vivía al lado-, sino que quien la construyó fue Pedro Travesán, un chileno quien, en la década del '50, hizo sociedad con Pedro Farandato para la compra y venta de hacienda.

En el momento de su edificación, esta casa se encontraba fuera del pavimento, es decir, estaba en plena calle de tierra. Vale destacar que este es uno de los pocos edificios de la ciudad que fueron declarados Patrimonio Urbano que no se encuentra incluida en la "mancha" del empedrado.

La construcción de este verdadero palacio se dio de modo contemporáneo a otra verdadera postal rafaelina: el Castillo de Foti.

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