Esa cantidad es la acumulada en los tres meses y medio de sesiones de este año. La cifra es inédita.
Un dato marca la notable diferencia con el 2012. Durante el año pasado, el cuerpo de ediles pudo torcerle la mano al jefe comunal una vez. Y no fue por haber alcanzado los dos tercios, la mayoría calificada que se requiere para hacerlo, tal cual lo exige la Carta Orgánica Municipal. Fue por un descuido del Ejecutivo que envió fuera del tiempo legal el veto de la norma que prohibía a los artesanos trasladarse a la plaza Independencia, previo a la remodelación del Paseo del Padre y la construcción de la peatonal Rivadavia.
Ni siquiera la bronca que generó hace un año el rechazo de Ponce a la creación del Boleto Estudiantil Gratuito sirvió para reunir los votos que necesitaban los concejales para quebrar la decisión del intendente.
El cambio del escenario en el Concejo lo propició el propio titular de la Comuna, que hizo todo para perder peso en el cuerpo. En la votación, que fue hace 360 días, para que los alumnos viajen gratis en Transpuntano, el jefe comunal contó con el respaldo de dos de los tres integrantes del bloque Frente para la Victoria (Raúl Laborda no acompañó porque fue el autor) y de los unipersonales conformados por el radical Francisco Guiñazú y los poncistas Jacinta Bressano y Néstor Menéndez.
Sin embargo, hoy únicamente los dos últimos salen a defender los proyectos que envían desde el edificio de Belgrano y San Martín. Por eso, lo que primero causaba sorpresa ahora ya parece una costumbre ver votaciones que termina diez a dos o inclusive por una distancia mayor.
“Que ustedes hoy voten con nosotros la mayoría de los proyectos y que las votaciones terminen casi siempre a dos no es mérito de Compromiso Federal ni nosotros lo buscamos”, aclaró en una de las últimas sesiones Fernando Salino, del bloque mayoritario constituido por dirigentes justicialistas, del PUL y del MID.
Las divisiones en el kirchnerismo puntano se reflejan en los ediles que están alineados al senador nacional Daniel Pérsico, que justamente forman la primera minoría y también en Guiñazú, que está en los últimos meses de mandato y aspira a ocupar un cargo legislativo, a nivel provincial o municipal.
Los vetos del intendente incluso ya son tomados a broma por quienes compartieron con Ponce la boleta en 2011. “¿En qué momento veta el intendente si no lo vemos en San Luis?, ¿de dónde veta?... dudo de que sea su firma”, exclamó Raúl Laborda.
Las que quedaron firme. El veto parcial del artículo 1 de la ordenanza 3008 dispone la repavimentación de todas las calles de los barrios Jardín Aeropuerto y Aeroferro. El decreto promulgaba el resto del articulado.
• El decreto que “observa” la ordenanza del Juzgado de Faltas Municipal que disponía su independencia económica y jerárquica. El decreto generó una batería de críticas de los concejales porque aseguraron que observar era una aberración jurídica.
• El veto de la ordenanza que amplía el recorrido de las líneas A y BCG hasta la nueva terminal de ómnibus.
• El veto de la ordenanza que exige la construcción de bicisendas en la avenida Lafinur entre las avenidas Santos Ortiz y España.
• El veto de la exigencia de colocar refugios en todas las paradas de colectivos.
• El veto de la ordenanza que prevé la incorporación en el plan de obras públicas de este año del pavimento de las calles construidas al norte de la ciudad y al oeste de la avenida Fuerza Aérea.


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