El Tribunal de Casación Penal bonaerense dejó en libertad a un pastor condenado por abusar de mujeres. Dos eran adolescentes. Los jueces consideraron que no hubo corrupción porque ese nivel social “acepta relaciones a edades muy bajas”.
Reunidos en la Comisión de Labor Deliberativa los presidentes de los bloques políticos que integran el Cuerpo Deliberativo local decidieron además manifestar su preocupación por la posición asumida por los magistrados Horacio Piombo y Ramón Sal Llargués y recordaron que el primero de ellos ejerce como docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP).
El polémico fallo de la la Sala I del Tribunal de Casación Penal bonaerense cobró estado público en las últimas horas aunque fue firmado el 15 de marzo último.
Los jueces anularon una condena a un pastor de un culto no reconocido por corrupción de menores en perjuicio de dos niñas de 14 y 16 años de familias pobres, al argumentar que el delito no se configura al tratarse de “mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas” y que “además poseían experiencia sexual”.
La sentencia fue recurrida ante la Suprema Corte de la provincia por el fiscal adjunto ante Casación Penal, Jorge Armando Roldán, quien consideró, en diálogo con Página/12, que “discrimina a los sectores sociales más humildes y por ende más vulnerables a determinados delitos” y también “incurre en la falacia de incluir otro argumento que no tiene apoyo en las constancias probadas en la causa como la supuesta experiencia de las menores con otros hombres”.
Las dos chicas, igual que otras mujeres que concurrían a la Iglesia Evangélica Jesús es el Camino de la localidad de Merlo, fueron abusadas sexualmente por el pastor.
Se probó en el juicio que por el año 2000, las sometió a un proceso de “lavado de cerebro” para hacerles creer que se venía el fin del mundo y que sólo se salvarían las que engendraran hijos de él.
Comentá la nota