Todo apunta a transformarse en un nuevo capítulo de la larga seguidilla de contrapuntos entre el Jefe Comunal, que cuenta con sólo siete ediles propios, y el Deliberante. Al comienzo de una carrera electoral, los condimentos prometen no escasear. En el centro de la disputa, un artículo de la ordenanza que regulariza las construcciones en el Distrito
- El Intendente al reglamentarla, establece que pasarán aquellas construcciones que tengan más de 1000 m2 construidos irregularmente.
Toda una sutileza que por estas horas tiene al Deliberante partido por la mitad. Los siete gutierristas, la camañista, y los cuatro votos transfugas; tres de ellos del bloque Cosugas/PRO.
En la vereda de los escandalizados está cinco votos del pan-radicalismo; tres del grupo que gobernó la ciudad en el turno anterior, uno del peronismo disidente y tres del anibalismo. Doce en Total.
Ayer hubo presentaciones administrativas formales pidiendo las explicaciones al Ejecutivo; prometiendo derivar en una presentación ante la Justicia en lo Contencioso Administrativo. Por su parte, el Jefe Comunal defendió abiertamente el criterio adoptado, asegurando que respeta el espíritu de la norma.
De todos los sectores que se oponen a lo actuado por el Intendente, el que más interés político despierta es el anibalismo; que hasta hace pocos meses estuvo acompañando al oficialismo.
El otro dato surge sin dudas de la complicada situación que expresan los ediles del macrismo; desde hace meses votando diciplinadamente junto a las fuerzas K, con la empresa COSUGAS trabajando activamente en el Distrito, como meneda de cambio.
Nace un nuevo culebrón en las entrañas del poder.
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