Comunidades aborígenes “no tienen la misma calidad de vida ”

Comunidades aborígenes “no tienen la misma calidad de vida ”
Anred es una cadena de medios alternativos, que sirvió como fuente de varios portales provinciales y nacionales, al revelar que un chico aborigen de 11 años, oriundo de Ingeniero Juárez, había sido herido de bala en un hecho confuso.
El niño fue atendido en el Hospital de Alta Complejidad y el estado brindó asistencia también a su familia pero el incidente nunca fue suficientemente aclarado.

Nuevamente el mismo portal dio a conocer una visita del grupo ENASHU, compuesto por médicos y enfermeros que atendió a casi mil personas en algunas localidades cercanas a Ingeniero Juárez. En contacto con Radio Uno, el corresponsal alemán para América Latina, Stefan Biskamp, dio detalles sobre la actividad.

“Esta actividad se realizó a finales de marzo cuando cerca de 30 enfermeros y médicos realizaron en unos días una intervención muy concentrada en un grupo de comunidades de Ingeniero Juárez y en el monte a unos 50 kilómetros de distancia de la mencionada localidad”, explicó el entrevistado que añadió que también se realizaron varias atenciones por parte del grupo de profesionales.

De las 972 personas atendidas en 48 horas por el mencionado grupo en Pozo de Maza, Pocito e Ingeniero Juárez, se supo que se diagnosticó Diarrea en el 42.39% de los casos observados, parasitosis en el 59%, Hipertensión arterial en el 31.58%; Mal de Chagas en el 39.81%; Tuberculosis, alcanzó al 26.13% y Pediculosis el 14%; Bajo peso 18.42%; Hipoglucemia, síntoma de un ayuno prolongado se vio en el 9%. Son solo algunos de los datos más sobresalientes de la atención realizada por la agrupación de profesionales de la salud.

Expresó que se trató para él de una situación sorprendente considerando los datos obtenidos de relevamientos económicos hechos por organizaciones como el FMI que arrojan un ingreso por habitante de este país comparable con los de un país europeo: “Vivo en la Argentina hace casi 3 años y puedo decir que hay niveles de indigencia al igual que en toda América Latina. Hay población indígena que ciertamente no vive con el mismo estándar de vida del resto de la población de este país”, resaltó.

“Un horror”

“Ver la realidad de esas comunidades fue un horror. Para dar un ejemplo, cuando ingresamos en una comunidad llamada Pocitos, fue en la noche y en el momento en que la gente, los niños y las mujeres estaban esperando la atención médica, una enfermera les ofreció unos caramelos a los niños y estos no tenían ropa”, declaró el trabajador de prensa que tiene varias temporadas habitando nuestro país y que acompañó al grupo ENASHU durante su estadía en el extremo oeste de nuestra provincia.

“Los niños agarraron los caramelos gritando y expresando que era la primera comida en varios días y los tragaban con el mismo envoltorio. Sobre la situación médica que se podía observar, además de la enfermedades y epidemias, muchos de esos síntomas de una pobreza extrema, lo más serio fue algo más impactante que fue la falta de agua y de comida”, prosiguió Biskamp quien subrayó el hecho de que en muchos casos, los niños sufrían, no solamente de falta de prendas de vestir sino que también tenían una importante falta de alimentación que les hacía buscar de manera agresiva los dulces ofrecidos por los médicos.

“Repartieron un caramelos, un alfajor y una vaso de agua. Más del 80% de las personas atendidas, tenían hipoglucemia y tenían los síntomas de no haber comido hace varios días”, relató el periodista que sostuvo además que se mostró sorprendido por esta situación considerando las posibilidades económicas de nuestro país: “No entendemos porque pasa esto en un país que no es pobre y que tiene un producto bruto interno de alrededor de 18 mil dólares estadounidenses y eso es casi el nivel de los países llamados desarrollados”, lanzó mientras resaltaba la preocupación que genera la falta de decisión política para lograr una distribución del ingreso per cápita que asegura la llegada de agua y alimentos de manera regular a la zona a través de un desarrollo económico sustentable.

“En general, Argentina no es un país de pobreza como lo son algunos de África y Asia. En países como esos, yo como periodista, puedo decir que en otros lugares cerca de Ingeniero Juárez, estaba recorriendo la ciudad, me encontré con un chico que parecía de 40 años pero tenía alrededor de 20”, describió el entrevistado que ejemplificó así la situación de desnutrición de una importante cantidad de vecinos que, pese a su edad joven, ya contaban con ausencia de dientes debido a la falta de cuidados junto con una marcada falta de fuerzas producto de una mala alimentación.

“No tenía dientes y no podía hablar, cuando quise sacarle fotos con mi cámara, vi que no él no tenía fuerza para ponerse de pie al momento de sacarle la foto”, indicó.

“El director de la Escuela de Pozo de Maza, expresó que 7 de 10 niños de su escuela tienen tuberculosis y muchos de ellos nacen con ese padecimiento. Hay una situación muy delicada porque hablamos de una país en general que no es pobre y por eso nos sorprendimos”, lanzó el periodista mientras dialogaba con este medio sobre los datos relevados y los casos encontrados. Los profesionales a cargo de las instituciones educativas de la región admitían la presencia de enfermedades como la Tuberculosis en muchos niños, incluso desde su nacimiento. Problemas de alimentación y desnutrición grave eran comunes entre los aborígenes.

“No se trata de acusar a alguien, solo describimos una realidad que no esperábamos”, aclaró Biskamp que sostuvo que no apreció que la geografía en la que viven los aborígenes no sería excusa para el faltante de agua: “Esto no parece un desierto como Atacama o el Sahara, no se puede explicar que falte el agua y no es que no haya hospitales, cada comunidad y pueblo la tiene. El problema es que cada salita son cuatro paredes sin algo adentro”, dijo mientras aclaraba la ausencia de intereses políticos en sus apreciaciones que, según relató, se basan únicamente en los casos que se relevaron durante los dos días en que la atención duró en la zona de Juárez y zona de influencia.

“Existen maestros bilingües y nuevas escuelas pero no significa nada si una comunidad no tiene agua potable pero el hecho de que no la hay, no se explica en un país como este y cuesta ver ese tipo de indigencia”, declaró Biskamp.

Inequidad en la

distribución

“Debemos preguntarnos el motivo por el que esto pasa. La estadística del PBI es oficial llegada desde el FMI y en los años pasados, en la Argentina había un PBI más grande de América Latina junto con Chile”, comparó el entrevistado que añadió que un país europeo, no tiene un ingreso por habitante mucho mayor que el que tiene actualmente nuestro país.

“Si se compara con Portugal, el más pobre de la UE, es de 23 mil dólares”,

“Obviamente hay una riqueza en el país. Si se desea distribuirla, hay quehacer un esfuerzo político muy grande. El gobierno actual es el auto declarado de igualdad de riqueza y derechos humanos. Sobre lo que vimos en las comunidades visitadas, tengo la sensación de que se habla mucho de esos temas pero es más difícil materializarlos”, sostuvo mientras se mostraba crítico ante la falta de políticas que aseguren la llegada de los beneficios del progreso económico a las poblaciones aborígenes necesitadas de la provincia. Resaltó que la región visitada, no tiene las características propias de un desierto en donde se podría esperar con más probabilidades, una entendible falta de agua potable.

“Si se desea establecer una igualdad intercultural, se necesitaría también igualdad en el personal escolar. Se habla de una gran esfuerzo de materializar dicha igualdad y esas cosas se deben tomar de alguien y la clase política debe estar dispuesta a concretarla en lugar de distribuir bolsas de alimentos a cambio de votos”, criticó resaltando que son muchos los casos de falta de una alimentación adecuada producto de una ausencia de desarrollo económico sustentable.“hay que cambiar esta situación y para eso hay que tener voluntad política. Si una sociedad permite ese sufrimiento, estamos cruzando un límite. Vivo en este país, no soy un turista y duele vivir en una sociedad que de una o de otra manera permite esto y debemos pensar en ello, el agua potable es un derecho humano”, cerró Biskamp.

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