La comunidad judía recordó el atentado contra la embajada

La comunidad judía recordó el atentado contra la embajada
El acto fue realizado ayer en el Centro Social Israelita Argentino. Se recordó a las 29 víctimas fatales del luctuoso suceso ocurrido en 1992.
En el salón del Centro Social Israelita Argentino de Concepción del Uruguay se conmemoró ayer por la mañana el 21º aniversario del atentado a la Embajada de Israel en la Argentina, hecho que enlutara a todo el país al dejar el triste saldo de 29 víctimas fatales y 242 heridos. “Pasaron más de dos décadas y seguimos reclamando y exigiendo justicia por aquellas 29 injustas muertes y los más de 200 heridos y por el fin del terrorismo internacional”, enfatizó en el inicio del acto Zulema Salomón de Temnik. A continuación, los jóvenes del Ken Gad Manela honraron la memoria de las víctimas del salvaje acto terrorista, expresando sus nombres y apellidos, en tanto que Marcelo Banchik pronunció una plegaria.

En la parte final, se escucharon las palabras de Elva Baratz de Berensohon, quien, entre otros conceptos, señaló: “Como cada aniversario suena la sirena en la esquina de Arroyo y Suipacha. Es el mismo sonido que el de aquella tarde del 17 de marzo de 1992, que conmocionó no sólo a la Argentina sino al mundo”.

Manifestó que “este atentado fue el hecho más brutal contra civiles después de la Segunda Guerra Mundial” y que “este año la campaña de difusión tiene como consigna el amor a la vida como respuesta al terrorismo”.

En otro pasaje, recordó que “pasaron 21 años y seguimos reclamando por los muertos, los cientos de heridos y los familiares y la necesidad que tiene la sociedad de descubrir la verdad, aunque el daño producido sea irreparable. Este año volvemos a honrar sus memorias junto a sus familiares. Un momento de amor y vida, evocando aquello que une y permanece”.

“La saña brutal de los enemigos de Israel y de la humanidad cambió el orden de las cosas: no podemos entender tanto odio, desidia y todos los males que nos puedan alcanzar, en Argentina, una nación de luz y prosperidad que ha acogido a tantos inmigrantes, brindándoles paz y libertad, sin distinción de credo ni de país. Profundamente doloridos por la destrucción de la Embajada y su secuela de muerte que ha enlutado a judíos y no judíos”, dijo.

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