El acto fue realizado ayer en el Centro Social Israelita Argentino. Se recordó a las 29 víctimas fatales del luctuoso suceso ocurrido en 1992.
En la parte final, se escucharon las palabras de Elva Baratz de Berensohon, quien, entre otros conceptos, señaló: “Como cada aniversario suena la sirena en la esquina de Arroyo y Suipacha. Es el mismo sonido que el de aquella tarde del 17 de marzo de 1992, que conmocionó no sólo a la Argentina sino al mundo”.
Manifestó que “este atentado fue el hecho más brutal contra civiles después de la Segunda Guerra Mundial” y que “este año la campaña de difusión tiene como consigna el amor a la vida como respuesta al terrorismo”.
En otro pasaje, recordó que “pasaron 21 años y seguimos reclamando por los muertos, los cientos de heridos y los familiares y la necesidad que tiene la sociedad de descubrir la verdad, aunque el daño producido sea irreparable. Este año volvemos a honrar sus memorias junto a sus familiares. Un momento de amor y vida, evocando aquello que une y permanece”.
“La saña brutal de los enemigos de Israel y de la humanidad cambió el orden de las cosas: no podemos entender tanto odio, desidia y todos los males que nos puedan alcanzar, en Argentina, una nación de luz y prosperidad que ha acogido a tantos inmigrantes, brindándoles paz y libertad, sin distinción de credo ni de país. Profundamente doloridos por la destrucción de la Embajada y su secuela de muerte que ha enlutado a judíos y no judíos”, dijo.
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