También hubo inconvenientes en las casas particulares. Algunos organismos públicos dieron asueto al mediodía
Una inusitada bajante del Río de La Plata alteró múltiples actividades en la Ciudad. Más de la mitad de los barrios platenses iniciaron la semana con las canillas secas, por lo que numerosas instituciones educativas debieron suspender las clases en el turno tarde y en algunas dependencias administrativas, como el Rectorado de la UNLP y ministerios, dieron asueto a partir del mediodía. Según se pudo saber, anoche comenzaba a normalizarse paulatinamente la situación. La mañana del lunes se inició con una desagradable sorpresa para miles de vecinos. Temprano en la madrugada, los vecinos del casco urbano comprobaron la falta de agua en sus hogares. Tras agotarse rápidamente las reservas, de grifos y canillas no salió ni una gota. “No salía ni marrón, nada” comentó Pablo Mondi, uno de tantos vecinos afectados. La falta de agua complicó en más de una manera. Para muchos representó la imposibilidad de higienizarse o pegarse una ducha antes de ir a trabajar o llevar los chicos al colegio, complicando las tareas más sencillas, cotidianas, como el preparado del desayuno o el lavado de los platos. Blanca Ripa, junto a su esposo Ricardo contó que inmediatamente extremó los cuidados, tratando de no ensuciar “porque si no, ¿después como limpio?”. Vecinos de calle 41, entre 8 y 9, no fueron los únicos en la cuadra sin agua. Sin suministro en los baños ni para cocinar, debieron hacer uso de los bidones de agua que tenían en reserva en su casa, esperando el pronto regreso del servicio. Similar situación vivieron vecinos de diversas zonas del casco urbano, desde calle 1 entre 68 y 69, diagonal 79 y 58, en pleno centro en 50 entre 4 y 5, y en el barrio Norte, en calle 5 y 36. La falta de agua afectó también a Berisso y Ensenada, donde se vivieron condiciones similares en varios hogares. En Tolosa, Ringuelet y barrio Hipódromo también hubo reclamos por la falta de servicio de agua. “Parece mentira que a esta altura la gente tenga que depender de cómo sopla el viento para saber si puede tener agua o no. Por qué no se hacen inversiones para evitar que ocurran estos problemas que son graves cuando la faltante de agua se extiende durante varias horas”, expresó Miguel Daino, de 67 entre 115 y 116, del barrio Mondongo, otra de las zonas afectadas. EN LAS ESCUELAS Aunque pudieron dictar normalmente los cursos matutinos, distintos colegios de la zona debieron cancelar el turno de la tarde, habiendo agotado las reservas en las cisternas y no pudieron asegurar el uso de los baños. Entre otros, el jardín de infantes Nº 918, en diagonal 74 y 57, así como el jardín y la primaria del Instituto María Auxiliadora suspendieron el turno tarde. “Hicimos una cadena de llamadas para avisar que no se iba a dictar clases a la tarde por la falta de agua, y estamos pendientes de lo que puede ocurrir mañana (por hoy)” comentó Valeria Carrizo, directora del nivel inicial de María Auxiliadora, quien tuvo que notificar a los padres de los 100 alumnos que acuden al jardín por la tarde de que no podían dictar clases debido a la falta de agua. En otros establecimientos educativos la situación es de plena incertidumbre sobre lo que ocurrirá hoy. En algunos casos aconsejan comunicarse hoy a primera hora para tener una respuesta concreta sobre el dictado de clases y los actos previstos por el aniversario de la Independencia nacional. EN LOS COMERCIOS La falta de funcionamiento de la red de agua afectó también a los negocios y comercios de varios rubros en la Ciudad, fundamentalmente del sector gastronómico. Cafeterías, restaurantes, casas de comidas, y panaderías debieron modificar en primer lugar la oferta de sus menús ante la falta de agua potable para la elaboración de sus productos, y aquellos establecimientos con atención al público tuvieron dificultades para poder mantener la limpieza de los baños y negocios en general, como también el lavado de la vajilla. Federico Piedrabuena, empleado de una casa de comidas para llevar del centro expresó que la situación los “complicó bastante”. “Desde temprano estamos sin agua, afectó bastante el trabajo porque hubo menús que no pudieron salir y tuvimos que trabajar con bidones de agua, aguantando la situación hasta que mejore” agregó. Desde Aguas Bonaerenses indicaron que la falta de provisión en el servicio se debió a una “importante bajante” del Río de La Plata que resultó en la disminución del nivel del agua hasta 0,95 metros por debajo del nivel normal. La modificación se habría originado por una “sudoestada”, una corriente de viento en sentido opuesto a una sudestada, causando una inusitada bajante del caudal de agua, que hasta ayer nunca había superado los -0,40 metros. La bajante del Río de La Plata ocasionó la falta de ingreso total de agua a la toma de Punta Lara, que consecuentemente paralizó la planta potabilizadora Donato Gerardi y los puntos de rebombeo de Ensenada, Bosques y Saavedra. El fenómeno, que respondió a causas naturales, según informó ABSA, comenzó a disiparse a primeras horas de la tarde de ayer, cuando el río ya alcanzaba el 0,80 metro de altura. Sin embargo, la empresa encargada de la distribución del servicio recomendó a los usuarios el uso racional y la conservación de las reservas domiciliarias de agua hasta tanto se confirme la completa normalización del caudal del río, para lo cual se debe esperar la rotación de los vientos y el proceso de repotabilización.
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