A pesar de que nuestra ciudad constituye una de las más importantes de la provincia en términos de cantidad de habitantes y por los ingresos de aportes por la extracción del recurso petrolero, arquitectónicamente y en cuestiones de obras es una de las ciudades con mayores carencias, por lo que el tema de la accesibilidad para las personas con discapacidad ya es moneda corriente.
Pobre en inversiones a largo plazo, pobre en educación, en salud y en cuestiones vinculadas a servicios públicos y por ende, pobre en accesibilidad.
De esta manera, no son pocos los reclamos que hace años se llevan adelante desde diferentes organizaciones no gubernamentales que día a día luchan por un Comodoro Accesible para todos, pero sin embargo se encuentran con el mismo panorama día a día: veredas destruidas, rampas mal confeccionadas, espacios de uso exclusivo y rampas obstruidas por vehículos y la falta de elevadores o baños adaptados para las personas con discapacidad.
Se trata de un problema que no solo se da por barreras arquitectónicas sino también por barreras en la conciencia social de la población que se desliga de sus responsabilidades ciudadanas, no obstante es una cuestión a evaluar más a fondo, que requiere de una política que apunte a una plena inclusión y a una concientización general en la población.
Carlos Ojeda, presidente de la Asociación Civil de Discapacitados “DENCORNUAD”, en diálogo con diario Crónica, explicó que hace tiempo viene llevando adelante un reclamo por la confección de las rampas en zona céntrica.
En este marco, aseguró que las rampas no estaban aptas para la circulación de sillas de rueda a pulso ya que en la parte baja poseen una especie de cordón de un centímetro que no permite que la silla se deslice con total normalidad.
“Ya lo hemos manifestado en varias ocasiones pero hay falta de decisión política para que se lleve a cabo la reparación correspondiente” opinó y agregó que en las veredas del centro prácticamente no se puede circular con sillas de ruedas, “hay baldosas que están quebradas y si hay asfalto está roto, incluso hay pozos llenos de agua donde no se puede cruzar” afirmó.
El presidente de la Asociación lamentó que continuaran existiendo este tipo de barreras arquitectónicas en la ciudad y apuntó que eran pocas las soluciones que se habían brindado, sin embargo mencionó que no solo era responsabilidad de la urbe municipal sino que también se trataba de una responsabilidad del mismo frentista.
Accesibilidad en espacios públicos y comercios
Bajo este marco, Ojeda planteó que hoy por hoy existen espacios donde las personas con discapacidad motriz, que utilizan silla de ruedas pueden concurrir a lugares como restaurantes o locales de comidas ya que poseen tanto rampas como sanitarios adaptados para las personas con discapacidad, pero destacó que a pesar de vislumbrarse un avance aún faltaban gran cantidad de sitios con estas características.
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