En 3 sectores hay problemas notorios. Plazos más cortos, cheques sin fondos, pedidos de refinanciación y acumulación de deudas, son algunos de los síntomas.
El sector comercial, el campo y la industria de la construcción, a nivel local se encuentran cada vez con más complicaciones. Y ello sucede mientras el principal motor que empuja la economía como lo es el gobierno provincial, mantiene al día los sueldos y los pagos de las obras y servicios públicos. Ello se demuestra cada fin de mes y en los anuncios de pagos que se realizan a través del Boletín Oficial.
En este escenario, hay situaciones de coyuntura y otras que se van agravando con el correr del tiempo. En el primero de los casos, está el sector agropecuario. En los otros, el comercio y la construcción. Ambos, con perfiles de situaciones diferentes, pero que encuentran un denominador común con el paso del tiempo.
La situación del agro
“En términos generales, hay más endeudamiento bancario. Hoy los bancos están actuando con mucha cautela con el sector, sobre todo en el NOA donde ha habido mucho impacto de la sequía y una menor producción. Hay endeudamiento, pedidos de refinanciación, además de eso, hay más cheques sin fondo que antes, más pedidos de prórroga de los cheques dados en pago de insumos, por ejemplo”, señaló el dirigente agropecuario Pablo Karnatz.
En su interpretación, a esta situación se llegó porque “no hubo la producción de granos esperada y tampoco los kilos de carne esperados, salvo excepciones, hubo menos producción y eso es menos plata en manos del productor. Por eso hay pedidos de refinanciación de insumos para pagar los que se usaron en esta campaña y los que se usarán en la próxima, con la cosecha venidera. El tema es que necesitamos sí o sí el año próximo una buena cosecha”.
El sector agropecuario se encuentra además, encorsetado por los precios de la hacienda que es el mismo o un poco más bajo que el de hace un año atrás. También, con precios de insumos en dólares y con la inflación en alza, a la que no es inmune el sector.
Las tensiones que se comenzaron a acumular en la cadena de pagos, se traducen además en las condiciones de comercialización que empezaron a endurecerse desde los proveedores a los comercios y empresas.
Comercios y
supermercados
“A nosotros los plazos de pago nos han bajado de 60 a 30 días en estos últimos 2 meses. En la parte de los supermercados es diferente al resto del comercio. Están trabajando prácticamente de contado. O con cheques muy cortos”, indicó María Galgani, presidenta del Centro de Comercio e Industria local.
Explicó además que en el caso de los comercios que otorgan créditos, “la morosidad ha crecido. Más o menos con respecto del año anterior en este momento estamos entre un 15 y 17% de morosidad, hablando de los negocios que dan a crédito. Por lo general, la morosidad viene creciendo, era de un 12%, pasó a un 15 y ahora es de un 17%”, señaló. Desde su punto de vista, “la realidad no es preocupante, estamos en una situación difícil pero aún llevadera”.
A su turno, el presidente del Centro de Comercio e Industria de La Banda, Andrónico Suárez destacó el reajuste que hubo en los plazos de pago por parte de los proveedores. “Por ejemplo con la carne, teníamos un plazo de 35 días, pero ahora nadie te da más de 20/25 días para que pagues. Los molinos harineros, antes te daban 30 días, pero ahora te descargan el producto y al otro día te pasan a cobrar”.
Destacó además que las grandes empresas de productos de limpieza y aseo personal, también redujeron sus plazos de pago de 35/40 días a 15 a 20 días para la cancelación de las facturas.
“Los cambios más fuertes en las condiciones y plazos de pago son de hace un mes como por ejemplo en la harina, pero el resto de los proveedores también va ajustando, no sólo los alimentos y los derivados de la harina. Lo que era un plazo normal a pagar en 45 a 60 días ya no existe, lo están bajando a la mitad o menos aún, también varias empresas locales”, remarcó.
Otro supermercadista, quien cuenta con tres bocas de expendio de diferentes productos agregó otra novedad a la reducción de los plazos de pago: Algunas firmas proveedoras también comenzaron a pedir anticipos para enviar la mercadería.
“El tema de los plazos de pago ha cambiado mucho. El que te daba 30 días lo ha bajado a 20, el que te daba 20 lo ha achicado a 7 días, pero además un montón nos piden pago anticipado. Esto está pasando con algunas marcas de yerba mate. Con una de ellas nosotros teníamos crédito de 10 a 12 días pero ahora nos piden pago anticipado para mandarnos el pedido”, indicó. Destacó que algo similar sucede con el aceite: “Las aceiteras, amén que no te envían todo lo que les pides, antes te daban 7 días para pagar, pero ahora tienes que cancelar todo a las 48 horas del envío, lo mismo con la harina”, puntualizó. En bebidas sucede algo similar. Otro supermercadista comentó que para enviarle un pedido de $40.000, una empresa que trabaja con la línea de amargos, le pidió un anticipo del 35% del valor del pedido.
Agregó que esta situación “se ha agudizado en los últimos dos meses. Es como que hay mucho temor a fiarte, cada vez más”.
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