El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca, compartió algunas impresiones sobre lo que ha dejado el primer año del pontificado de Francisco.
“Mientras los católicos damos gracias a Dios por el aniversario de la elección del Cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J. como obispo de Roma y, en consecuencia, como Papa, Francisco se ha retirado, junto a los más altos prelados de la Curia Romana, a una casa cercana a Roma para hacer los ejercicios espirituales anuales”, dijo Zecca.
“En este año hemos podido constatar la repercusión mediática de la figura de este Papa que sale de los esquemas tradicionales y se muestra mucho más espontáneo y cercano a los fieles. Ciertamente un año es muy poco tiempo para la evaluación de un pontificado, pero la percepción general es la de una Iglesia más abierta, espontánea y cercana a los hombres y mujeres del mundo, y no sólo a los católicos”, señaló.
Por otra parte Monseñor sostiene que “en este aniversario, vienen a mi mente las palabras clave de la homilía de su primera Eucaristía como Papa con los Cardenales en la Capilla Sixtina: caminar, edificar, confesar. No es necesario hacer un largo análisis para descubrir que en ellas se encierra todo un programa que, desde luego, se desplegará a lo largo de los años. El Papa Francisco, en efecto, quiere una Iglesia que camine, que salga de su encierro y alcance todas las periferias existenciales, todos los areópagos contemporáneos donde, como el Apóstol Pablo hizo en su tiempo, el Evangelio de Cristo sea proclamado ya que está destinado a todos los hombres sin excepción”.
“Al tiempo que camina la Iglesia se edifica, se construye a sí misma como casa de Dios formada de piedras vivas –los cristianos bautizados– fundadas, a su vez, en la piedra fundamental que es el mismo Jesucristo. Como la del caminar, la de la construcción es también una imagen dinámica: una Iglesia que camina y que se construye es una Iglesia en movimiento, no plenamente acabada, sino dirigida hacia la consumación a la que llegará al final de los tiempos, cuando el mismo Jesucristo venga en su gloria a completar la obra por Él mismo comenzada” manifestó el Arzobispo
Por otra parte señaló que “pero, además de caminar y de construir, la Iglesia tiene que confesar. Confesar quiere decir, en el fondo, proclamar su propia fe, dar razón de esa misma fe y de la esperanza en la salvación que Dios nos ha regalado por el sacrificio de su único Hijo muerto por nosotros en la cruz y resucitado por el poder del Espíritu; y se confiesa –no hay que olvidarlo– con la palabra expresamente proclamada y con el testimonio de una vida comunitaria y personal coherente con esa misma Palabra.
Finalmente, Monseñor Zecca sostuvo que “como pastor de esta Iglesia particular quisiera invitar, nuevamente, a todo el Pueblo santo de Dios, pastores y fieles, a hacer nuestro este programa pastoral. Nuestra principal preocupación debe ser la misión y la preparación del Congreso Eucarístico al que abrigamos la esperanza de que asista el mismo Papa. Mientras tanto avivemos nuestra fe al calor de la oración y del compromiso pastoral y recemos para que nuestro Santo Padre Francisco pueda llevar a cabo la misión apostólica que el Señor le ha encomendado. En este aniversario..., ¡gracias Santidad por su entrega y ejemplo!”

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