La inflación y la recesión pegan cada vez con más fuerza en locales de ventas minoristas de la región. Empresarios locales advierten sobre cierres, traslado geográfico de los negocios y altos alquileres
En ese marco, la desaparición de los locales de venta minoristas empieza a tomar fuerza en distintas ciudades del país, y el Gran La Plata no es la excepción. Basta con recorrer las principales arterias comerciales de la capital bonaerense para darse cuenta que cada vez son más los locales vacíos, con carteles de venta o alquiler.
Ante esta situación, empresarios de la región se mostraron preocupados ante el agravamiento de la crisis económica. La clara tendencia negativa quedó reflejada en los distintos informes publicados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Allí, por ejemplo, se puede constatar una caída constante de las ventas minoristas en los meses del 2014, acumulando en febrero, marzo y abril una merma del 15,2% respecto al 2013.
Otros relevamientos son aún más desalentadores. Por ejemplo, la Federación Económica de la Provincia informó que se registró un descenso de la actividad económica en marzo del 29,9% respecto del mismo mes de 2013.
El contexto regresivo provocó que muchos pequeños comercios empezaran a desaparecer o trasladarse de las zonas céntricas ante la imposibilidad de costear los altos alquileres que poseen los inmuebles. Uno de los tantos relevamientos realizados por la cámara empresarial en la Ciudad de Buenos Aires confirmó que cada 16 locales ocupados se detectó 1 vacío, que implica un promedio de 1,3 locales desocupados por cuadra.
En el gran La Plata la situación no es muy diferente. La orientación e influencia de la economía en el sector proyecta un futuro oscuro para la comercialización local, y más aún si se tiene en cuenta que consultoras privadas estiman una inflación cercana al 40% para el año.
En diálogo con Hoy, Juan Carlos Piancazzo, titular de la Cámara de Comercio e Industria de la Ciudad, alertó sobre el traslado constante de locales comerciales, viéndose afectados muchos rubros que empezaron a perder terreno, como por ejemplo la venta de indumentaria.
“Notamos en la ciudad un traslado de localización de los comercios por cuestión de alquiler. El negocio tradicional de rompa e indumentaria empieza a correrse de los lugares tradicionales. Cuando se termina un contrato los negocios desaparecen. Se cierra un negocio, viene otro con otra actividad”, sostuvo el empresario.
Además, resaltó que en el plano de la inversión y los gastos los comerciantes “andan con mucho cuidado y mucha precaución”, lo que hace que “no se tome gente y no se generan puestos de trabajo”.
“El cáncer de todo es la inflación”
Según los pequeños empresarios, la inflación es la gran causante de la crisis del sector, ya sea en lo que respecta a los altos costos de alquiler que deben pagar afrontar como en la suba de precios de los productos de comercialización.
“El cáncer de todo es la inflación. Mientras no se termine corrigiendo y controlando esto va a terminar comiéndose los salarios. Por más que los gremios discutan mejores convenios, la inflación termina comiéndoselos. En la medida que la gente tiene menor poder adquisitivo el gasto lo dirigen a los insumos básicos”, concluyó Piancazzo.
Las Pymes en crisis
A contramano del discurso kirchnerista, la devaluación del peso no generó mayores niveles de competencia en la industria local. De hecho, la inflación agravada por esta medida puso en riesgo la rentabilidad de las Pymes.
En ese marco, la CAME ya se posicionó en pie de guerra respecto a las políticas económicas. “Cuando se habla de inflación, no se dice que las PYMES deben pagar terribles impuestos nacionales, provinciales y municipales, que las economías regionales reciben precios ínfimos por sus productos, y que ni siquiera se les permite el ajuste por inflación en sus balances. Esa es la verdadera inflación”, fueron las palabras utilizadas por Osvaldo Cornide, titular de la Came, en el acto eleccionario que lo volvió a elegirlo al frente del cargo.

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