La calle 9 se convirtió en tierra de grafiteros. A pesar que las pintadas abundan de punta a punta, su mayor expresión es desde 57 hasta 51. Comerciantes y vecinos dieron por perdida la batalla: los “escrachos” se multiplican cada noche y avanzan sin control en la Ciudad.
Lejos de asemejarse al arte callejero, las paredes de esta zona del microcentro platense sufren la constante agresión de grafiteros. Las pintadas, una sobre la otra, apenas se entienden.
“Arreglé el frente de mi negocio y la cortina cerca de diez veces, gasté mucho dinero. Ya me di por vencido”, aseguró uno de los comerciantes en diálogo con NOVA.
Nombres, bandas de rock, rivalidad entre los clubes de fútbol de la ciudad y frases intentan “decorar” muros ajenos.
Un estudiante universitario que vive junto a su novia en una casa de más de cien años heredada de sus abuelos, con estilo colonial en los detalles de las mamposterías, denunció ante este portal: “Recuperé con mucho esfuerzo todo el hogar, pero el frente me lo arruinaron en varias ocasiones”.
En el mismo sentido, añadió: “Si me harían un buen dibujo, yo les daría hasta la pintura; pero escriben sus nombres de manera egoísta con una tipografía que apenas se entiende”.
Como sucede en el Teatro Argentino, las paredes no hablan, lloran…
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