Se trata de una terrible estadística dada a conocer por Fedecámaras, luego del trágico asesinato de Karen Campos, la joven de 17 años que trabajaba en el kiosco “Carlito”, en Junín.
Los datos pertenecen a un estudio que realiza de manera permanente, desde hace una década, la Federación de Cámaras y Centros Comerciales de la República Argentina (Fedecámaras).
“Esto no cambia, sólo el 10% de los comerciantes que utilizan armas o resisten a golpes un robo logran el cometido de que el delito no se concrete. El restante 90% termina de la peor forma, con el comerciante herido gravemente o fallecido”, señaló Rubén Manusovich, titular de la entidad, a Diario Popular.
Incluso, el representante de Fedecámaras explicó que los comerciantes muchas veces utilizan gas pimienta o picanas eléctricas a manera de defensa cuando son abordados por delincuentes, además de que desde hace un tiempo la mayoría ya cuenta con cámaras de seguridad.
En tal sentido Manusovich reconoció que los comerciantes muchas veces se arman para defenderse de los delincuentes, pero aclaró que “el foco es equivocado”.
“No hay que armarse”
“No hay que armarse, no se deben resistir los asaltos y se debe enseñar a tener una actitud pasiva frente al hecho delictivo. No hay ninguna ciencia. Cuando hay resistencia, hay un 90% de chances de terminar heridos o muertos”, dijo.
Sobre el alto porcentaje de comerciantes que son víctimas de asaltos, Manusovich afirmó que el número “es una media histórica, que se mantiene desde hace una década”.
“Se debe reflexionar sobre la eclosión social y económica de 2001, ya que seguimos pagando las consecuencias de una economía que dejó al país en ruinas, sin industria, sin recursos para salud y educación, y con la institución familiar gravemente afectada. Lo que antes eran arrebatos se convirtieron en hechos de mucha violencia, con jóvenes enfermos por el consumo de drogas, como el paco y el alcohol”, explicó.
Conservar la calma
En tanto, Néstor Fortunato, especialista en violencia callejera, indicó que los comerciantes deben “negociar” con los delincuentes.
“El ladrón armado es sumamente peligroso, está bajo una gran presión, entonces es fundamental que la víctima conserve la calma, trate de manejar la situación y por nada del mundo agreda al malviviente, ya sea física como verbalmente, porque puede resultar fatal”, agregó Fortunato.
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