Comerciantes se oponen a la privatización del predio de la vieja terminal

Propietarios de los comercios que funcionan en la vieja terminal de ómnibus advirtieron que quedaron a la deriva desde que el ingreso y egreso de los micros se trasladó al predio de San Juan y 9 de Julio. También denunciaron que tanto las autoridades municipales como el concesionario de la nueva estación "jamás nos dieron cabida". Y expusieron su rotundo rechazo a la privatización del edificio de Alberti y Sarmiento por considerar que "son emprendimientos privados y en ninguno tenemos lugar". En diálogo con 0223.com.ar anticiparon que no abandonarán sus locales hasta tanto no tengan "una propuesta concreta".
En declaraciones a 0223.com.ar, María Cristina Esteban, propietaria de un local comercial que funciona en la vieja terminal aseguró que pasan por "una situación desesperante" desde fines del año pasado, cuando el edificio de Alberti y Sarmiento dejó de funcionar como estación de ómnibus.

Según contó, tanto ella como otros 24 permisionarios dejaron de trabajar "porque se fueron los micros", pese a que "nadie nunca nos mandó ni siquiera una notificación de que la terminal se iba de ahí". "Hicieron todo a escondidas: nos habían dicho que seguía toda la temporada hasta el Semana Santa y después se iban, pero se apuró todo y el 12 de diciembre mandaron los micros a la nueva terminal. Al otro día nos pusieron el vallado, supuestamente, por seguridad porque les habían informado que la gente de la Villa 31 iba a venir a saquear el edificio, pero ese verso que se lo hagan creer a otro", describió.

"Yo tengo mi negocio con mercadería pero no podemos trabajar, quién va a entrar ahí si está todo vallado. Aparte nos sacaron los medidores de luz como si fuéramos delincuentes, los baños no funcionan; nos están apretando, tratando de que nos cansemos para que nos vayamos", advirtió.

En tanto, al ser consultada sobre la actuación del estado municipal en la cuestión, Esteban contó que mantuvieron una reunión con autoridades "y cada uno de nosotros pidió lo que le parecía que le correspondía, pero para ellos nada era posible, así que quedó todo en la nada". "También hablamos con el subsecretario de Gobierno Pablo García, quien nos dijo que la municipalidad tenía toda la voluntad de reubicarnos y nos ofreció pagarnos la mitad de un alquiler en otra parte durante seis meses", aseguró.

"Él sugería que nos ubicáramos en las ferias comunitarias pero son espacios que están adjudicados, nos decía que como comerciantes se nos tenía que ocurrir algo. Nosotros no podemos hacernos cargo económicamente de un nuevo emprendimiento; yo no tengo ni para empezar y con 64, ¿quién me va a tomar para trabajar?. También me prometió una entrevista con la Provincia pero lo llamé cincuenta veces, me atendió dos veces y nunca más", agregó.

En ese sentido, la comerciante consideró que "habiendo estado 45 años adentro de la terminal, nos tienen que responder de otra manera", tras lo cual lamentó que "nos dejaron a la deriva".

"Néstor Otero (concesionario de la nueva estación) tampoco nos dio cabida y como el suyo es un emprendimiento particular, cobra cánones exorbitantes: a mi, en un principio, me pidieron $ 5 mil, pero después me dijeron que por tres años valía $ 7 mil, dos meses de depósito y cuatro de garantía, además $ 1800 de expensas más IVA. Aparte de eso teníamos que armar los locales y poner la mercadería", señaló.

En los mismos términos se refirió a las tres iniciativas que por estas horas se analizan para llevar adelante en el histórico inmueble ubicado entre las calles Sarmiento, Alberti, Las Heras y Garay. "Son emprendimientos privados y en ninguno tenemos cabida. No estamos de acuerdo con nada de lo que están proponiendo porque nos dejan en la calle. No contamos para nada y en la municipalidad nos dijeron que son capitales privados y no se puede hacer nada", aseveró.

Finalmente, Esteban destacó que los consignatarios de la antigua estación piensan "quedarse en el lugar hasta que nos acerquen una propuesta concreta". "Nos dijeron que nos podíamos quedar hasta el 30 de marzo y después debíamos firmar el desalojo, pero no lo aceptamos de ninguna manera; nos vamos a quedar ahí porque no hicimos ningún tipo de disturbio, solamente trabajamos durante más de 40 años para que ahora nos dejen en la indigencia", culminó.

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