Son dos las comerciantes asaltadas por un ladrón solitario la semana pasada

Al relato publicado la semana pasada por Silvina Gutiérrez, se sumó ayer el de otra comerciante, María Alejandra Fernández, con un agregado singular: hace un año mientras estaba en compañía de una hija adolescente, fue asaltada a mano armada por un sujeto que en junio 2012 cometió una veintena de hechos similares hasta qua cayó detenido en América.

Lo vivido el jueves pasado por Alejandra lo relató a La Opinión con serena objetividad. A la joven mujer no le falta experiencia (mala por supuesto) al respecto. A este robo y al atraco del año pasado suma dos asaltos a mano armada en el autoservicio que su padre tenía en La Plata y donde ella, por entonces adolescente, estaba colaborando al momento de los atracos.

Una corazonada

“Esa tarde (del jueves) había visto algunas caras raras o por lo menos desconocidas” inicia la mujer el relato “ … así que sin darme cuenta fue como si hubiese estado mentalmente preparada y tomé algunos recaudos, casi mecánicamente.”

Eran cerca de las 20 y ya hacía rato que la puerta estaba cerrada con llave, una costumbre que se ha hecho muy común entre los comerciantes apenas cae la tarde.

La tienda, Alegra, tiene la puerta en ochava y amplias vidrieras sobre las dos calles.

De pronto Alejandra advirtió que alguien golpeaba para entrar.

“En realidad le abrí sin pensar. Pasa que estamos muy acostumbradas a que vengan hombres por artículos de mercerìa. Muchos son albañiles u otros que no tienen familia y tienen que entenderse con la ropa; así que vienen por hilo, aguja, botones, remiendos instantáneos. Apenas entró, mientras aparentaba enviar mensajes de texto y no me miraba de frente, empecé a desconfiar –detalla- y cuando me dijo que buscaba no me acuerdo qué prenda para la mujer, ya me convencì que venía a robar…más cuando le preguntaba algún detalle de tamaño y sólo me contestaba en voz muy baja: ‘como vos’

En silencio

Después que pasó todo Alejandra se dio cuenta que el ladrón no había hablado, le hizo saber sus intenciones sólo con ademanes “… quizás lo hizo así para que nadie le fuese a reconocer la voz, aunque por otro lado actuaba a cara descubierta”.

Cuando pidió la supuesta prenda para su mujer, el delincuentes se acercó al perchero que se ve en la foto “… yo estaba al lado de la ropa mostrándosela; cuando ya tuve la certeza de lo que iba a pasar, me corrió un poco para mirar por la vidriera diciéndole que estaba por llegar mi socia (que es Graciela Ferreyra), lo seguí ‘atendiendo’ y en un momento dado me empieza a acorralar y a hacerme retroceder para el mostrador donde está la caja, pero sin tocarme. Yo le decía que se fuera hasta que metió la mano en un bolsillo, temí que sacara algo o se calentara y me diera una trompada. Saqué la poca plata que habìa en la caja y se la dì. Se fue para la puerta, sacó la llave y la puso del lado de afuera para dejarme encerrada. Pero le dije que me iba a quedar quieta, que no me encerrara. Tiró la llave al suelo y salió corriendo. No se llevó nada más que ese puñadito de plata”.”

Antecedente

En junio del año pasado una ola de casi 20 asaltos a comerciantes –abrumadora mayoría de mujeres- asoló Trenque Lauquen y enloqueció a la Policía. Hasta que un celular robado en uno de los atracos, dio la pista y el delincuente fue detenido en América. Fue identificado como Pabloo Antúnez, evadido del penal de Campana, que estaba viviendo en Trenque Lauquen con una mujer oriunda de Fortín Olavarría.

Una de sus vìctimas fue la tienda Alegra donde al momento del atraco estaban Alejandra y una de sus hijas, muy jovencita, que no ha querido volver a pisa el negocio.

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