Ocurrió el sábado último, cuando dos ladrones entraron a su supermercado, de donde escaparon con unos 1.000 pesos
Había pasado casi un año desde el anterior asalto en un supermercado chino de 64 entre 10 y 11. La tranquilidad para los dueños de ese local se terminó el sábado, cuando dos ladrones esperaron el momento justo para entrar. Y lo hicieron a pesar de las cámaras que hay en el negocio. La secuencia no fue diferente a la mayoría de otros episodios similares. El par de asaltantes, cada uno con una pistola en la mano que se encargaron de disimular debajo de las camperas, fue derecho hacia las cajas. Allí estaba Ni (43), el dueño, que le contó a este medio que a las 18.20 de aquel día -el robo trascendió en las últimas horas- no había ningún cliente. “Es raro porque en general hay gente a esa hora. Deben haber estado esperando”, especuló el comerciante. Aunque no había testigos que pudieran delatarlos al 911, los ladrones apuraron el paso. Y en poco más de 30 segundos vaciaron las dos registradoras, donde había unos mil pesos. amenazas constantes “Me decían que me iban a pegar un tiro y que les diera todo. Querían solamente la plata”, aseguró Ni, en diálogo con EL DIA. No hubo nada de mercadería que se hayan robado, confirmó el hombre. En el medio de esa maniobra, el dueño del local estuvo cara a cara con los delincuentes. Uno de ellos lo cacheó al estilo de un policía en un estadio de fútbol. Pero eso fue lo de menos, porque cuando las amenazas empezaban, uno de los ladrones le dio un culatazo en la cabeza. Ese asaltante iba y venía entre apuntarle con el arma al comerciante y mantenerla escondida. Para cuando los ladrones tuvieron lo que buscaban, salieron casi al trote hacia la vereda. Al parecer se escaparon en un auto, del que nadie logró ver el color o el modelo. Respecto de si había un tercer ladrón haciendo de campana en la puerta, Ni afirmó no haberlo notado y los voceros policiales lo sospechan, aunque no consiguieron confirmarlo. A partir de la filmación, los investigadores suponen que “como actuaron a cara descubierta es muy probable que los delincuentes ni supieran que había cámaras en el supermercado”. La otra posibilidad es también probable: “También puede ser que lo supieran y no les haya importado. Sobre todo porque también hay filmaciones que enfocaban a la calle”, aportó un detective. Más allá de la investigación de la Policía, que tiene a esta grabación como prueba fundamental, quedó el malestar de Ni, que a partir de este robo recordó las experiencias traumáticas que le dejó el delito. La última había sido hace un año, con dos robos a manos de los mismos ladrones y en una semana.
Comentá la nota