Los trabajos forman parte de una licitación que incluye la renovación de todo su sistema de iluminación. El cerco fue pedido por las autoridades eclesiásticas, para preservar el edificio y los jardines de los “vandalismos”.
En esta etapa, los trabajadores de la empresa trabajan en un segmento del cercado, ubicado sobre la calle 51, cercano a la calle 15. El objetivo es determinar el modelo más apropiado, tanto en lo que tiene que ver con las dimensiones, como con la ubicación y el diseño del cerco. “Lo próximo será el estudio que realizarán los profesiones de la comisión de preservación de edificios patrimoniales para que terminen de definir las conveniencias técnicas y estéticas”, explicó a Diagonales el cura párroco de la Catedral, Andrés Magliano.
El sacerdote también admitió que “a su pesar”, la curia participó de la decisión de enrejar el lugar, y lo justificó en cuestiones de “seguridad” y “mantenimiento del edificio”. Magliano habló entonces de permanentes actos vandálicos, que se traducen en roturas de vidrios, de lámparas, y de especies vegetales de los jardines; y en pintadas y graffitis; pero también en cuestiones de seguridad, dado que el espacio verde que rodea al edificio “sirve de escondite”.
Ese pedido de la iglesia coincide con una decisión del gobierno bonaerense, el cual ha implementado distintos enrejados en los edificios público. La obra para la Catedral se licitó e incluye una renovación de todo el sistema de iluminación (tanto el interior como el exterior).
Para Magliano, la situación se tornaba ya “insostenible”. Sin embargo el sacerdote lamentó que una vez cerrado el espacio, los jóvenes ya no puedan tomar mate, leer o compartir un momento en el césped circundante. “Es un espacio público que debiera ser aprovechado como hasta ahora, pero sin una campaña de concientización, el patrimonio corre riesgo real de deterioro”, argumentó.
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Habló entonces de reuniones previas con los directivos de la escuela exNormal 1, muchos de cuyos alumnos interactúan a diario con el parque que pronto tendrá su acceso vedado.
Entre otras cosas que atentan contra el predio, el párroco mencionó las previas que distintos grupos de jóvenes realizan los viernes y sábados a la noche, antes de diferentes ómnibus pasan a buscarlos para concurrir a fiestas privas. “Muchas veces temo que los chicos se encuentren con jeringas”, graficó Mogliano.
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