Continúa a paso firme la obra de la nueva iglesia de la Inmaculada Concepción. En el día de ayer, se comenzó a llenar la platea del subsuelo de la futura capilla. Días atrás, se avanzó con los drenajes, las vigas de encadenado y los movimientos de suelos.
En la continuidad de los trabajos, se espera que en los próximos días se prosiga con el armado del encofrado para rellenar las columnas y la losa sobre la que se construirá La Nueva Inmaculada Concepción.
Se construirá el piso y los muros perimetrales del nivel inferior con sus correspondientes aislaciones y drenajes, y la estructura y muros de la capilla (materiales y mano de obra) para el apoyo de los techos proyectados.
La obra demandará una inversión cercana a los $ 4.600.000. El aporte más importante es de la compañía de seguros “Liberty”, contratada para la capilla, que depositó $1.800.000.
El proyecto fue encarado por la comunidad de la Parroquia, que demostró una unión y fuerza de colaboración inusual en la ciudad. Organizaron una Comisión Pro-Templo, comandada por el párroco de la capilla, padre Jorge Pliauzer, y constituida por arquitectos, ingenieros, empresarios con experiencia en la construcción y otros colaboradores.
Fue notable la capacidad de recaudación basada en la solidaridad de los vecinos, que en pocas semanas reunió una importante suma de dinero en la cuenta del Obispado en el Banco Nación, provenientes la peña que organizaron los alumnos del Colegio Don Bosco, Colegio Ceferino, Damas Salesianas y Colegio María Auxiliadora; una importante donación de una familia y otra de los padres y alumnos del Colegio Esquiú de Buenos Aires.
La Comisión Pro Templo encuestó las preferencias de la comunidad para reconstruir el templo. Esta voluntad se expresó en recuperar una nave central de madera y las otras dos a los laterales de piedra, además de lograr una réplica del campanario lo más cercana a la que tenía la Inmaculada, y que sobrevivió inmutable a los dos cambios que tuvo la capilla: una reconstrucción antigua y su traslado desde el primer emplazamiento de 1908, donde está hoy el gimnasio Don Bosco, al actual de Elflein.
Con ello fue elaborado el proyecto, que fue discutido con el Consejo de Pastoral Parroquial, presentado a distintos estamentos, y finalmente aprobado el viernes.
Comentá la nota