Comenzó la feria de artesanías en el complejo Feriar

Comenzó la feria de artesanías en el complejo Feriar
Ayer comenzó en Feriar la tradicional muestra cordobesa, que se extenderá hasta el 20. Hay más de 600 expositores.

Un excelente paseo para hacer en familia durante el fin de semana es la 32° Feria Internacional de Artesanías, que este año tiene más de 600 expositores con diseños coloridos y tentadores para tener en casa. A esto hay que sumarle las exquisiteces de dulces y salados para chuparse los dedos.

En una recorrida que hicimos por todos los pabellones, te buscamos los productos que no hay que perderse para ver, admirar y, si lo permite el bolsillo, comprar. De arranque hay que saber que la visita al Complejo Ferial costará unos buenos pesos, pero que valdrán la pena. El estacionamiento cuesta 30 pesos y la entrada general, 45; los estudiantes y jubilados, 35; y los menores de 10 entran gratis. Ya en el acceso principal hay que tomar el mapa como guía y comenzar el recorrido por los pabellones. Toda la vuelta llevará una tarde completa entre paradas, degustaciones y alguna compra.

Si son de los que les gusta ir por las cosas ricas para llevar a casa, hay un stand antes del ingreso al sector verde con salamín picado fino y grueso, longaniza calabresa, un trozo de queso de campo, mortadela, pan casero y un vino tino por 100 pesos. Ideal para quedar bien con la suegra como picada del domingo.

Con la panza asegurada, se puede ir por las artesanías. En el Pabellón Naranja está José Gómez, quien está por octava vez. Los sorprenderá con unos bombos salteños de madera de ceibo. A unos pocos metros se toparán con Antonio Santos, quien vino de Catamarca para ofrecer su arte con los canastos, los que hace ante la mirada de los visitantes. Cualquiera de estos bolsos, siempre útil para un día de pícnic, va desde 70 pesos.

Ya en el pabellón verde hay muchas cosas más en un espacio artesanal que comparte con objetos comerciales multiuso. Hay un buen lugar para comprar una cerveza artesanal Barbajo Roja, a dos por 50 pesos. En el retorno al área central hay un paso obligado para las mujeres por Espacio Urbano, con los diseñadores de ropa y accesorios para tentarse.

En la caminata por más artesanías se impone el Pabellón Azul. Allí lo encontrarán a Livio Martínez, de Valle Hermoso, que hace pirograbado a mano alzada con una precisión y calidad en mates y estampas en badana de cuero de oveja. También podrán verse carteras, cintos y distintas técnicas de tejido.

De paso en el recorrido hay un restaurante, donde los precios no son “matadores”: sándwich de milanesa, 30 pesos; una gaseosa, 20 y una porción de tarta dulce, 25.

Después de este alto, se puede seguir hasta el Pabellón Celeste, donde impactan los charangos que hace Hernán Tordaya Velazco, que vino desde Bolivia. Son piezas únicas realizadas sobre madera de jacarandá. Frente al decorado stand de Catamarca se encontrarán con Pedro Farías, un chileno que vive en Córdoba y es uno de los más viejos de la feria con instrumentos musicales de caña. “Vengo desde hace 29 años. Soy un artesano de ley”, nos dice, y damos fe.

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