El acto de repudio reflejó la realidad que atraviesan las instituciones para poder alimentar a los chicos. Hoy solo reciben $5 pesos por cabeza.
LaFederación de Asociaciones de Cooperadoras Escolares realizó un acto de repudio en las puertas del Centro Cívico, en reclamo a la actualización de las partidas que los comedores escolares de la provincia reciben en la actualidad.
En el caso de las raciones para comedores hoy esa cifra asciende a los $5 pesos, $3.90 son aportados por la provincia mientras que $1.10 provienen de la nación. En tanto, para la copa de leche se dispone de 1,60 pesos por niña, niño o adolescente, de ese total 1,30 pesos lo otorga la provincia y 30 centavos, la Nación. Un importe irrisorio teniendo en cuenta los altos costos que tienen los alimentos.
La Federación realiza periódicamente un relevamiento de los costos de los distintos elementos a fin de conocer cuáles son los requerimientos económicos. Los menús de invierno oscilan entre los 7,71 y los 13,59 pesos, dependiendo de si incluyen carne o lácteos. En tanto, las opciones para las copas de leche la erogación que tiene es entre 1,57 y 3,19 pesos. En la provincia de Santa Fe un total de 180 mil chicos en diferentes niveles educativos asisten a comedores escolares para recibir alimentación, otros 400 mil niños reciben su copa de leche.
El cuadro de situación preocupa a todos, y esto se refleja en la participación de los diferentes niveles que dijeron presentes ayer a la mañana en la vereda del Centro Cívico, donde funciona la sede del Ministerio de educación. “Nosotros lo graficamos aquí, con $5 que tenemos para cada ración cuando cada uno de los platos sale $12,12, es imposible satisfacer lo que el mismo ministerio de educación nos presenta como obligatorio en todas las escuelas”, afirmó Juan Villafañe, presidente de la Federación de Asociaciones de Cooperadoras Escolares del departamento La Capital.
Equipados solo con una mesa, platos y carteles donde se aclaraban los costos que deben afrontar a diario para llegar a llenar el plato de comida contra el dinero que en realidad perciben de los estamentos gubernamentales, los integrantes de diferentes escuelas reclamaron una pronta solución a esta solución.
Claros ejemplos
“No alcanza”, “hay que hacer malabares”, “preocupación”, fueron las palabras más escuchadas. Con el objetivo de plasmar la urgencia que atraviesa el sector, representantes de distintos comedores de la ciudad plasmaron con los mismo elementos que utilizan a diario para alimentar a los chicos. Para esto elaboraron el menú establecido por el Ministerio de Educación por un lado, mientras que a su lado hicieron lo mismo pero limitando la ración al presupuesto que manejan a diario. A simple vista, la diferencia entre el deber ser y lo que es, despierta la preocupación.
“Es una vergüenza lo que el Estado nos da para darle de comer a los chicos. Uno trata de hacer malabares, de disfrazar, de aumentar. Pero lo importante es alimentar bien a los chicos”, afirmó Sandra Rodríguez, ecónoma de la escuela Nº 21. Rodríguez describió una realidad que es común en la mayoría de los establecimientos que ofrecen a diario un plato de comida a sus chicos. “No alcanza”, esto podía ejemplificarse al contemplar el menú de pastas hecho por Rodríguez, el dinero del gobierno solo sirve para cubrir cuatro unidades de torteletis y dos bocados de carne. A este menú se debe descartar el agregado de pan, o de fruta.
“Un plato suculento se va a $12 pesos, es una diferencia abismal y eso tenemos que cubrirlo, ya que en la escuela puede ser la única comida que reciben en el día y por esto debe ser buena”, valoró la profesional.
“El panorama es preocupante y desalentador. La realidad es concreta y esto forma parte de una serie de reclamos que se le vienen planteando al Ministerio de Educación desde hace muchísimo tiempo y que no encuentra respuestas”, afirmó Villafañe. El titular de la entidad recordó que en más de una ocasión se insistió y propuso un monitoreo constante del sistema a través de las regionales para fiscalizar el servicio. Otra de las preocupaciones gira en torno a la falta de contemplación de dietas especiales para celíacos o para aquellos que no tengan una asignación especial, ya que esos elementos son sumamente caros.
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