Según el Ministerio de Desarrollo Humano, en la provincia hay 171 comedores. 30 están en la capital salteña. El presupuesto asignado es de $2,40 por día, por niño, pero las necesidades siguen siendo muchas.
Así comienza el trabajo cotidiano de los comedores comunitarios, y con mucho esfuerzo, porque ciertamente las necesidades son muy grandes, aún cuando muchos reciben una ayuda económica del Estado.
Por otra parte, están los comedores escolares. Allí también muchos chicos asisten para recibir el almuerzo o, en algunos casos, incluso la merienda.
Una alternativa
Para muchas familias los comedores son un pequeño respiro frente a las indignas realidades en las que viven. Para los chicos, además, se trata en muchos casos de tener la posibilidad de pertenecer a un lugar en el que reciben contención emocional y cariño.
Quienes trabajan en los comedores, por su parte, coinciden: “La nuestra es una tarea muy gratificante”.
El desempleo, la subocupación, el estancamiento de los niveles de empleo y la precariedad laboral, entre otras cosas, expresan algunas de las dimensiones del degradamiento de la condición salarial. En ese contexto es que comenzaron a generarse muchos de estos comedores.
Las cifras
De acuerdo a datos brindados por el Ministerio de Desarrollo Humano, en nuestra provincia 15.283 niños almuerzan a diario en los 171 comedores comunitarios que funcionan actualmente.
En el templo evangélico Esmirna, de barrio Leopoldo Lugones, por ejemplo, las tareas empiezan bien temprano. Todo tiene que estar listo antes de las 12, porque a esa hora comienzan a llegar los primeros comensales.
En total son casi 200 las personas que asisten de lunes a viernes al comedor. La gran mayoría son niños, pero excepcionalmente se recibe también a abuelos que no tienen una familia y a algunas mamás o papás de los chicos.
Los menús varían, pero siempre deben ajustarse al presupuesto que hay por mes. Tiene que alcanzar para todos.
Las 8 mujeres voluntarias que allí trabajan se dan maña para que nadie se quede con hambre. Los fondos con los que se sustentan siempre son insuficientes, aún cuando también reciben donaciones.
Débora Coca es una de las cocineras del comedor. “Soy de las más nuevitas”, se presenta, y agrega luego que el comedor del templo Esmirna funciona desde hace ya 21 años.
Para funcionar colaboran, como Débora, otras siete mujeres, que se turnan para cubrir cada jornada. “Todo lo que hacemos es con mucho amor. Para nosotras verles las caritas a los chicos es hermoso. Nos traen florcitas, nos agradecen. Esas cosas son muy gratificantes”, dijo conmovida la mujer.
Nilda Beatriz Maidana también coordina un comedor comunitario, el “Divino Niño Jesús”, de barrio 17 de Octubre.
Allí asisten 240 chicos por día. “¿Cómo se organizan?”, interrogamos. “Tratamos de amoldarnos al presupuesto con el que contamos y no bajar los brazos cuando vemos que no nos alcanza. Tratamos de administrar lo mejor posible, pero a veces se hace muy difícil”, dijo la mujer.
“Mil Caritas” es un comedor que recibe todos los días a otros 100 niños de barrio Solidaridad y alrededores. Patricia Avila, su coordinadora, comentó que la ayuda económica con la que cuentan hace ya 11 años por parte del Estado nacional se enmarca en un proyecto que se va renovando cada seis meses aproximadamente.
“Cada vez que hay que renovar nos quedamos sin cobrar por un mes más o menos. Ahora justo estamos en ese período. Se me hace muy difícil, porque tengo que sacar plata de mi bolsillo. No existe en mi cabeza la posibilidad de cerrar las puertas. Siento que todas estas personitas chiquititas necesitan mucho de nosotros”, expresó.
Sigue el reparto de la copa de leche
La Cooperadora Asistencial de la Capital continúa desarrollando el Subprograma de Asistencia Alimentaria Escolar, conocido tradicionalmente como Copa de Leche. La distribución se hace en 152 establecimientos educativos y en 110 instituciones barriales y merenderos comunitarios. Se están repartiendo actualmente más de 114 mil raciones.
Este verano en las colonias de vacaciones también se dará la Copa de Leche. El beneficio se distribuirá en los natatorios Carlos Xamena, de barrio Casino; Juan Domingo Perón, ubicado frente a la plaza Alvarado, y el Nicolás Vitale, de barrio El Tribuno.
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