Un comedor del sector conocido como Lomas Coloradas, necesita de la solidaridad para seguir alimentando a los changuitos. Además una docente ayuda a los niños en edad escolar con clases de apoyo. Necesitan de manos solidarias para seguir adelante con su noble tarea.
"Comenzamos a trabajar en el 96 y cada años se iba mejorando un poco más hasta llegar a todo esto" señalaba Claudia Sosa encargada del comedor. En su mejor momento el lugar llegó a coger a unos 135 chicos, además de discapacitados, ancianos y embarazadas. Pero desde mediados del años pasado, el comedor dejó de funcionar ya que las mujeres que colaboraban, no pueden ya hacer frente a los costos de los insumos.
A pesar de esto los chicos no dejan de concurrir al lugar, esperando que en algún momento una mano solidaria se de cuenta de las necesidades y les brinden lo necesario para recibir de nuevo un plato de comida.
Pero en este lugar no solo alimentan el cuerpo, sino también reciben la ayuda de Maria Pachilla, una docente, que cruza desde la zona sur de la ciudad hasta el comedor, para brindarles clases de apoyo escolar.
"Se nota que las necesidades económicas son grandes en este sector, que los chicos necesitan del comedor, pero también necesitan del apoyo en educación" resalta esta docente orgullosa de aportar su granito de arena para el desarrollo de esos chicos.
Quienes deseen arrimar su granito de arena, para darles la oportunidad de un presente mejor, pueden llamar al teléfono: 155 971 038.
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