Colorido encuentro

Colorido encuentro
La comunidad umbanda volvió a la ribera para rendir homenaje a la Iemanjá, la deidad de la fertilidad y los mares. El ritual, además, congregó a muchos curiosos

Miles de personas se dieron cita el sábado en la ribera de Quilmes para celebrar la Iemanjá, la deidad yoruba de la fertilidad y los mares a la que los fieles de cultos africanistas rindieron homenaje con coloridos ritos, incluyendo el "despacho" de barcazas."Se siente mucha emoción, mucho amor al entrar al río llevando nuestra barcaza", aseguró Mai Umbanda Perla de Xabaná. "Si bien el río es dominio de mai Oxum en el africanismo, venimos pidiéndole licencia para que nuestra ofrenda llegue al mar, que es de Iemanjá. Si la mai lo recibe, lo toma y lo sumerge en sus aguas. Cuando la mai no lo recibe, lo devuelve", explicó la mujer, una de las mayores autoridades del templo Umbanda Caboclo Roso de Lanús Este.Cada templo estuvo representado por un grupo de feligreses reunidos en rueda, quienes se prepararon para el "despacho" realizando "sesiones de umbanda", una especie de representación del accionar de orixás (deidades yorubas) a través de la danza y al son de shekerés (especie de maraca) y atabaques (tambores).No todos los practicantes de religiones africanistas que llegaron al lugar lo hicieron en calidad de miembros de un templo en particular y acompañando a su pai o mai.Susana Rodríguez, sus cinco hijos y su nieta de 4 meses, por ejemplo, fueron por su cuenta desde Temperley. Llegaron poco después del mediodía y ahí nomás se pusieron a armar su barcaza de fibrofácil pintada de color celeste, como manda la tradición. "Nosotros no pertenecemos a ninguna Iglesia, así como hay católicos que son creyentes pero no van a misa", explica Susana."Quiero tener mi casa propia", se puede leer, entre otras cosas, en la hilera superior de la cinta, destinada a las cosas que piden les traiga la orixá; "quiero olvidar lo malo que me ocurrió y vivir una vida nueva", dijo.La ofrenda más valiosa para ellos fue sin duda la canastita forrada en cintas y tules donde van los souvenires del cumpleaños número 15 de Maira, una de las hijas de Susana que padece epilepsia y a la que "creíamos que no le íbamos a poder festejar el cumpleaños".La celebración de Iemanjá coincidió este año con el 200º aniversario del decreto a través del cual la Asamblea del año XIII estableció la "Libertad de Vientres", es decir, la condición de libres para todos los hijos de esclavas nacidos luego del 31 de enero de 1813. "Las coincidencias que tenemos en la religión no son casuales, están predestinadas a serlo", aseguró Juan Brito durante un alto en el armado de su barcaza.Junto al despliegue religioso, floreció la actividad comercial a partir de numerosos puestos de venta donde se podía conseguir todo tipo de elementos relacionados con la celebración: barcos de fibrofácil, flores, velas, trajes, imágenes, perfumes, miel, pochoclos, copas, abanicos, guías (collares de canutillos), etc. "Todo esto que estoy vendiendo lo hacemos con mi familia en mi casa y todo lo que recaudo es para mi templo de Berazategui", aseguró la mai Marisel.Una de las instituciones más importantes que nuclean a los centros religiosos africanistas es la Agrupación Social, Cultural y Religiosa Africanista y Umbandista (ASRAU), que tuvo a su cargo el armado de una de las barcazas más grandes y sacó en procesión una imagen de Iemanjá."Casi 16 millones de negros tuvieron que morir como esclavos en América para que hoy disfrutemos los blancos de esta religión", reflexionó Santiago Allegue, presiente de la organización.Allegue volvió a aclarar que la práctica del umbanda no está ligada al sacrificio de animales, recalcó que se trata de una religión "espiritual" y afirmó que la discriminación de la que son objetos se explica sólo en el "miedo a lo que no se conoce".

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