Colonia Dora vive horas decisivas en la lucha contra la fuerza del río Salado

La lucha es desigual en las defensas que contienen las aguas desbordadas del río Salado.
Hasta anoche, el esfuerzo de un ejército de hombres y máquinas parecía no ser suficiente para tapar las filtraciones y desbordes que iban desgastando los kilómetros de terraplén que protegen a la ciudad de Colonia Dora.

Tapan una grieta y comienzan a abrirse otras. El suelo está cada vez más sensible al paso de las pesadas maquinarias y a lo largo del bordo hay obreros que bajo el sol abrazador o las lluvias solo paran unos minutos para almorzar bajo algún arbusto y luego continúan con sus tareas. Los pequeños productores sacan sus animales al costado de la ruta para que se alimenten porque ya sus campos están inundados, mientras los vecinos de los pueblos amenazados esperando las noticias para conocer detalles de la situación. La Policía patrulla las 24 horas los costados de las rutas 92 y 34 vigilando celosamente el comportamiento de las aguas. Funcionarios que van y vienen supervisando las obras e impartiendo ordenes.

Así se vive el día a día en esta parte de la provincia, donde las aguas del Salado mantienen en vilo a cientos de familias que no quitan la mirada de la enorme masa de agua que los rodea.

EL LIBERAL ayer recorrió la defensa a la altura del paraje Bracho Luján, lugar donde el año pasado se produjo la rotura que provocó la peor inundación de Colonia Dora, con más de cuatrocientas familias evacuadas.

En este punto, el suelo ya comenzó a ponerse blando por las filtraciones. Se forman grietas de un minuto a otro, pero inmediatamente las cuadrillas de Recursos Hídricos se movilizan para rellenar con tierra y arena cada fisura. Saben que si un hilo de agua comienza a pasar hacia el otro lado, detener el desborde sería casi imposible.

En el trabajo de contención de la crecida no hay diferencias entre organismos ni escalafones. Municipales, empleados de la provincia, baqueanos y policías trabajan juntos.

Uno de los que hace recorridos diarios por la zona es el intendente de Colonia Dora, Juan Sequeira, quien preside además el comité de emergencia que se formó en su ciudad y que tiene bajo su responsabilidad supervisar y aportar todo lo necesario para evitar que otra inundación afecte a los vecinos.

En diálogo con EL LIBERAL, el funcionario no ocultó su preocupación. “Se están desmoronando las defensas y cada hora que pasa es más el nivel el agua y es mayor la presión. Diría que estamos a punto de colapsar”, dijo.

“Ya hicimos los trámites para recibir más bolsas de arena y como se está haciendo dificultoso trasladar ya por el bordo de la defensa, se hará en embarcaciones del GER, porque son 4 km desde la ruta”, precisó.

El jefe comunal, con apenas meses como titular del Ejecutivo, tiene muy fresco el recuerdo del año pasado. “En este lugar ya tuvimos el problema el año pasado, aquí se juntan dos bajos y comienza a presionar el agua. Hoy nos informaron que desde Figueroa están erogando muy poco caudal, pero en Suncho Corral aumentó 4 centímetros el nivel y podemos ver aquí como sigue subiendo”, dijo visiblemente preocupado.

Patrullajes

Ayer, otro de los encargados de controlar la tarea en Bracho Luján era el jefe del Grupo Especial de Rescate, oficial principal Juan Maresca, quien explicó que su personal ofrece un apoyo logístico a Recursos Hídricos y al personal de la comuna Colonia Dora.

“Pero sobre todo estamos atentos a algún tipo de accidente que necesiten de nuestra ayuda, como algún rescate de personas que puedan caer al agua, ya que al estar trabajando muy cerca de la misma y con el suelo muy blando, puede suceder cualquier caso”, explicó

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