A River le salió. Porque no jugó bien y fue muy superado con un Colón que ganaba 1-0. Sin embargo, sobre el cierre, apareció Pezzella y le dio el agónico empate. El equipo de Almeyda, que sorprendió con varios cambios en la formación titular, no hizo pie en Santa Fe.
Es que tras las quejas de la semana haciendo alusión al mezquino planteo táctico de San Lorenzo, River se encontró con el Némesis del Ciclón. Colón pisó fuerte en el Cementerio de los Elefantes y desde el comienzo le marcó al Millonario que su misión era conseguir los tres puntos. Nada de meterse atrás.
Y el Sabalero fue, aunque poco, y tuvo la paciencia necesaria para encontrarse con el gol. Sin desesperarse, aguardó el ingreso de Rubén Ramírez, quien en la primera pelota que tocó la mandó a guardar de cabeza. El gol desestabilizó los planes de Almeyda, quien ya había reemplazado a Cazares y Ledesma, dos de sus (sorpresivas) apuestas en el once titular que no estuvieron ni cerca de aprobar el examen.
Adentro Mora por Sánchez, pero la acumulación de tres puntas no modificó la pobre generación de juego ofensivo que padece River. Y finalmente, cuando Colón ya iba tachando los minutos para festejar la victoria, Ponzio le cedió un pase milimétrico a Pezzella, y el pibe apareció solito, habilitado ante una defensa que salía desesperada a achicar. Definió y puso el 1-1.
El experimento de Almeyda no funcionó en el rendimiento colectivo, aunque Pezzella, una de sus apuestas, terminó salvando, al menos en el resultado, al Millonario. Colón fue lo opuesto, y perdió un partido que tenía servido. El Sabalero, escolta de Boca con 11, visitará a San Lorenzo en la próxima.
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