Colombo se despidió de los jóvenes al cierre de la trigésima peregrinación juvenil mariana con una homilía en la que los exhortó a “impregnar fuertemente de evangelio la vida eclesial y social”.
Durante su homilía en Orán, el obispo dijo que no podía esconder su emoción al saber que será una de las últimas ocasiones que compartirá junto a los jóvenes, ya que el pasado martes 9 de julio se dio a conocer que el papa Francisco lo había trasladado como obispo de la diócesis de La Rioja.
El prelado invitó a “no aislarse y cortarse solos”, o buscar el interés propio y huir de la realidad “con soluciones mágicas o fantasiosas”.
“También quiero invitarlos a que tomen en serio el amor y la familia, la propia afectividad y la sexualidad como expresión generosa de ese amor que los nutre. Quiero proponerles que se animen a enfrentar la cultura de lo provisorio y profundicen en una entrega fecunda a ideales y valores definitivos y permanentes, donde el otro no es una cosa, un objeto, apenas un instrumento a mi servicio”.
Monseñor Colombo también habló de tomar protagonismo en la escena social y política, ya sea en los centros vecinales, los partidos políticos u otras actividades sociales.
“Recuerden que enriquecerse a costa de los pobres es un pecado que clama al cielo y que los sueños que hoy los alientan son perfectamente realizables, no utópicos o imposibles. Por eso, todo cargo, toda misión, toda función que cumplan, ejérzanla con honestidad y con austeridad. Que nadie, y mucho menos su propia conciencia, les reproche haberse enriquecido en esa función”.

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