Se distribuyeron en micros de todos los grupos pero el sistema todavía no se encuentra en funcionamiento. Se aspira a colocar las otras 110 de la primera etapa antes del 22 de junio, e inmediatamente iniciar la segunda
De a poco, el sistema único de boleto electrónico (SUBE) va llegando a la provincia con la colocación de las primeras máquinas. Hasta el momento son 40 las que ya fueron colocadas en colectivos de media distancia y esperan completar las 150 antes del 22 de junio. De todas formas, todavía no entran en funcionamiento.
La primera etapa, tal como anunció Diario UNO en su edición del 11 de mayo, consta de 150 máquinas financiadas y enviadas por la Nación, que serán colocadas antes de fines de mes. Por ahora sólo se instalaron 40, que están dispersas por los grupos de media distancia dependiendo de la cantidad de colectivos de cada uno.
La aspiración del Ministerio de Transporte, según su titular, Pablo Rousseau, es finalizar a tiempo la primera etapa e inmediatamente dar inicio a la segunda, “viendo si podemos ser más osados e instalar un mayor número de máquinas”.
En total son 1.500 colectivos, troles y las formaciones del metrotranvía que serán adaptados para la tarjeta SUBE antes de diciembre, que durante algunos meses coexistirá con la Red Bus, utilizada hasta hoy.
Los usuarios comenzarán a notar paulatinamente que ahora en algunas unidades están las dos máquinas, lo que no significa que la tarjeta SUBE funcione. Esto, entre otras cosas, se debe a que falta la instalación de los concentradores y de la red de carga.
Los concentradores son computadoras que utilizan tecnología GPRS, la misma que los teléfonos celulares, y funcionan por proximidad con los colectivos, recibiendo toda la información que tiene la red SUBE envidada desde el coche.
“En la segunda etapa lo que vamos a tratar de hacer es concentrarnos en algunas líneas, para que ya podamos instalar el SUBE y que se pueda empezar a utilizar en la práctica, que las personas lo puedan empezar a usar”, explicó Rousseau.
De esta manera, deben lograr el 100% de instalación en una línea para que el usuario pueda adquirir la tarjeta y usarla con regularidad, sin tener doble carga en el bolsillo con la SUBE y la Red Bus.
De ahí en adelante, el trabajo para el ministerio es ir concientizando al mendocino con un nuevo modo de pago, no tan distinto al actual.
Muestran interés
La tarjeta SUBE a nivel nacional otorga una serie de ventajas para usuarios que son beneficiarios de distintos planes sociales, que también se aplicarán en la provincia una vez que el sistema entre en funcionamiento.
Entre otras cosas incluye el 40% de descuento en el pasaje para todas las personas que reciban la asignación universal por hijo, todas las empleadas domésticas en relación de dependencia debidamente registradas y quienes utilicen el plan Progresar. Eso se suma a la legislación provincial, que otorga beneficios a jubilados.
“Hay interés de los usuarios y reclaman la implementación porque quieren tener ese 40% de descuento tal como sucede en la Nación. Además, el programa SUBEneficios otorga descuentos en locales de distintos rubros”, contó Rousseau.
Sobre ese reclamo, el ministro destacó que Mendoza ya tomó la decisión política, que viene “algo demorada desde el aspecto técnico, pero es parte de un proceso que requiere tiempo”.
Desde que se instaló la Red Bus en el 2006, en remplazo de la vieja tarjeta Mendobús, en la actualidad sólo queda el 4% de los colectivos que reciben monedas.
El objetivo ahora es lograr que la SUBE llegue al 100% de las unidades de todas las distancias en la provincia.
En cuanto a la Red Bus, el servicio se irá discontinuando cuando las 1.500 máquinas de la nueva tarjeta estén colocadas, ya que para la empresa no es un negocio redituable trabajar con comisión por cada operación.
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