Colo: “Quiero saber quién fue, porque no sé si estoy conviviendo con el asesino”

Colo: “Quiero saber quién fue, porque no sé si estoy conviviendo con el asesino”
Juan Colo y María Luisa Radini, los padres de Sandra, hablaron por primera vez con un medio y lo hicieron con DEMOCRACIA. Recuerdan momentos de su hija, las hipótesis, el paso del tiempo y expresan: “No sabemos por qué Dios nos hizo esto”.
Hace 177 días que Juan Colo y María Luisa Radini extrañan a Sandra, a “La Chili”, la mujer risueña, la más familiera de un clan atormentado por la tragedia. Y no dejan de hacerse una pregunta, tan fácil de pronunciar como difícil de responder: “Por qué”.

Esa incógnita, que nació con el crimen ocurrido el 16 de agosto del año pasado en el pelotero “Abracadabra” –de calle Alem 388-, llegó justo en el momento en que el matrimonio empezaba a rehabilitarse del asesinato sufrido por Claudia, otra de sus hijas, en enero de 2000, y hoy sobrevuela por sus mentes con la tenacidad del martirio.

Por primera vez, los integrantes de este matrimonio –acompañados por sus hijos, Marcelo y Soledad- cedieron una entrevista juntos y hablaron de todo en una entrevista a fondo con DEMOCRACIA, en su domicilio de calle Primera Junta 168.

-Juan, una de las cosas que ha llamado la atención es la entereza que han mostrado usted y su esposa ante la pérdida de dos hijas.

-Juan: en este tiempo no ha pasado un día en que no nos preguntemos quién lo hizo, por qué lo hizo, y mientras tanto no tenemos otra que seguir adelante por los hijos. No creo en este momento poder encontrar las palabras para describirte las cosas que se me cruzan por la cabeza para entender por qué lo hicieron, y por qué a nosotros otra vez, después de trece años. Eso nos da fuerzas para seguir adelante y saber lo que pasó, pero tampoco entendemos la razón que nos ha hecho llegar hasta aquí. La gente me para y me pregunta: ‘¿Juan, cómo hacés?’. Y a veces yo también me pongo a pensar cómo hacemos. Nuestra pregunta más grande es por qué a nosotros, por qué a ella, el porqué, el porqué y diez mil porqués por día.

No tenemos nada que nos lleve a una conclusión. Ella se fue a trabajar risueña y después pasó lo que pasó. Después nos propusimos saber las causas, yo creo que eso nos da la energía para seguir de pie. Después no sabemos lo que va a pasar.

-María Luisa: creo que nos ayuda la familia a llevar adelante tanto dolor. Gracias a Dios somos muy unidos, y creo que la gente nos transmite su ímpetu, al igual que las oraciones que, sabemos, se realizan para que esto se esclarezca.

-¿Ustedes son religiosos?

-María Luisa: creemos que hay un Dios, aunque no sabemos por qué nos hizo lo que nos hizo, es lo que yo me cuestiono día a día. Pero bueno, creo que los nietos y los hijos que nos quedan son nuestro motor para seguir adelante.

-Marcelo, ¿a qué recursos apelan para apuntalar a sus padres?

-Marcelo: con “Sole” tratamos de estar con ellos, de apoyarlos… es la segunda hermana que se nos va y no hay palabras para describir lo que se siente. Conversamos en todo momento con ellos y no encontramos el porqué, que es lo que uno querría saber.

-Soledad: tratamos de estar unidos, de que mantengan la fortaleza y no caigan, para que sus nietos los puedan ver bien. Sacamos fuerzas de donde no tenemos para apoyarlos.

-Juan, ¿Qué ocurrió desde que Sandra salió de esta casa hasta el momento en que la encontró en el pelotero?

-Juan: nos pareció raro que ella no viniera a comer a la hora del almuerzo; nosotros por lo general íbamos a buscar a mi nieta y en ese lapso ella llegaba y terminaba de hacer la comida si era necesario o lo que fuere, pero estaba acá. Ese día vinimos, ella no estaba y si bien empezamos a almorzar es como que alguien nos decía que algo había pasado. La llamamos por teléfono y no contestaba, por eso mi esposa me pidió que fuera a ver si estaba en el pelotero. Llegue allá y la puerta estaba cerrada. Fui a buscar la llave a la casa del patrón de Sandra y cuando abrí, la encontré.

-¿Fue solo desde la casa del patrón hasta el pelotero?

- Juan: solo. Cuando fui a buscar las llaves, le dije al dueño del pelotero: “Mirá Emiliano, me parece que Sandra se descompuso o algo le pasó adentro porque está la moto afuera y la puerta cerrada. Él me dio la llave, yo volví en el auto al pelotero y me bajé del coche como corriendo, como presagiando algo. Abrí la puerta, vi algo extraño entre la cocina y la sala de al lado y cuando entré a la cocina la vi, ahí nomás, tirada boca abajo. La di vuelta, la quise revivir hasta que comprobé que estaba muerta. Me quería morir. Vos pensás esto a mí no me está pasando, y menos por segunda vez. Me senté en el umbral de la puerta, la llamé a ella (por María Luisa) y me puse a gritar. Imaginate que todavía no caigo, me parece mentira. Es como si estuviera mirando una película.

-Trascendió que usted estaba molesto con el dueño del pelotero porque no lo acompañó cuando usted le contó que Sandra estaba en el negocio, ¿es así?

-Juan: mirá, en el momento vos no te das cuenta. Después, a medida que pasa el tiempo y vas atando cabos te empezás a preguntar por qué actuó de esa manera. Yo se lo reproché muchas veces, pero de ahí en más no pienso decir nada porque esto está en manos de la Justicia y sigo creyendo en el fiscal.

-Marcelo: nosotros sabemos que el fiscal está trabajando y lo está haciendo bien. Lo que pasa es que ya pasó un tiempo y están investigando. Ahora nos agarró la feria de enero y está todo parado, pero sabemos que están laburando y confiamos mucho en la Justicia.

-Hay cinco personas que están siendo investigadas con especial atención e incluso han sido sometidas a muestras de ADN por su presunta implicación en el caso. ¿Ustedes conocían a esos individuos y saben de la relación que Sandra tenía con todos ellos?

-Marcelo: a dos de ellos los conocemos porque son los dueños del pelotero y los hemos tratado, lógicamente. Respecto de las otras tres personas, conocemos a un hombre, pero en ningún momento sospechamos de ellos. Dejamos todo en manos de la Justicia.

-¿Pero les consta que Sandra tuviera una relación conflictiva con alguno de ellos?

-María Luisa: no. Si la Justicia fue por ese lado es porque habrá encontrado algún indicio o algo que los lleve por esa senda, pero por boca de nosotros no fue. La fiscalía hizo sus averiguaciones a través de las amigas y de otras personas. A mí nunca se me cruzó que pudiera haber sido alguna de estas cinco personas.

-También se ligó la muerte de Sandra al asesinato de Claudia y a una presunta venganza…

-Juan: según el fiscal, eso ya fue investigado y hasta ahora no hay nada. Si bien el asesino de Claudia está ahora en Sierra Chica, en ese momento no había salido. Hay rasgos de similitud entre un homicidio y otro, pero me cuesta creer que sea una venganza. En el caso de que existiera un vengador, el que lo tendría que hacer sería yo, contra Correa…

-¿Es verdad que cuando trascendió que Correa iba a empezar a tener salidas transitorias de la cárcel Sandra fue la que tomó la voz cantante en la familia y se movilizó para que no le dieran ese beneficio al asesino de su hermana?

-No, eso es una equivocación y comentarios de alguna gente. Yo te voy a decir algo: para las elecciones anteriores (año 2009) Correa salía de la cárcel. Le avisaron a mi abogado y el que se empieza a mover es mi abogado, Sandra nada que ver. Tampoco nosotros éramos los encargados de mover los hilos para saber por qué salía o por qué iba a la Facultad de Medicina de La Plata y compraba o truchaba los exámenes y era mentira que los rendía.

-¿Cómo era Sandra?

-Juan: para mí era un ser especial. A pesar que todos me adoran y me quieren, yo para ella era intocable. Capaz que discutía y peleaba con ellas (por María Luisa y Soledad) pero conmigo y con el hermano, nunca. Era la mayor, era dueña y señora de la casa y tenía un genio especial: de buena te daba lo que querías, el corazón si era necesario; pero de mala no le sacabas nada. Estaba siempre dispuesta y al servicio de alguien, con lo poco que ganaba ella estaba siempre feliz.

-María Luisa: siendo la hija mayor, hizo que me criara a la par de ella porque yo tenía veinte años cuando ella nació. Era muy reservada, pero muy compañera a la vez.

-En estos seis meses han circulado las hipótesis del crimen pasional, del ajuste de cuentas, de un homicidio en ocasión de robo… ¿Ustedes qué piensan?

-Juan: si fuese pasional no lo podemos saber porque ella nunca nos trajo un problema de ese tipo y si fuera un ajuste de cuentas yo no entiendo la razón, porque nunca le vimos nada. Jamás mencionó nada, está bien que era muy reservada y por ahí sabía algo y nunca nos lo contó por miedo, o para no tener problemas, y eso llevó a ese desenlace. Lo único que sé es que a ella se la investigó hasta lo último, empezando desde mucho tiempo antes del homicidio, y no le pudieron encontrar nada según el fiscal.

-¿Nunca les contaba si estaba de novio?

-Juan: no, yo nunca la vi entrar con una persona a mi casa y decir “este es mi novio”.

-María Luisa: a mí tampoco me dijo nada jamás de su vida amorosa. Venía con amigas, como cualquier mujer, pero nada más.

-¿Cómo sintieron el acompañamiento de la comunidad?

-Marcelo: el apoyo de la gente lo sentimos. Si bien nosotros no pudimos ir a ninguna marcha porque no estábamos bien, vimos que la gente apoyó bastante e hizo hincapié en la inseguridad, porque lo que le pasó a Sandra en parte es por inseguridad.

-Juan: la gente está a la par con uno, no tenemos nada que decir. En cuanto a las marchas, hoy no podemos hacer ninguna hasta no saber qué pasa. Si llega un momento y vemos que no hay justicia, ahí sí. Siempre creímos en la Justicia y lo seguimos haciendo. Creemos que los encargados de investigar están haciendo las cosas como corresponde y va a salir a la luz lo que pasó.

-¿Cuánto tiempo son capaces de aguantar sin que esto se resuelva?

-Juan: el tiempo que sea necesario. Vamos a ser fuertes porque tenemos que serlo, porque queremos que ella descanse en paz. Yo lo que quiero es saber quién fue, porque no sé si estoy conviviendo con el asesino.

-¿Desconfían de todo el mundo?

-Marcelo: lo que pasa es que no sabemos quién fue, y anda suelto el tipo o la tipa. No sabés si se le va a cruzar la cabeza de nuevo y se la va a agarrar con cualquiera de nosotros.

-Las últimas veces que fueron a Tribunales, para recibir los resultados de pericias de ADN y de huellas tomadas en el pelotero, llevaban una expectativa que después no se satisfizo. ¿Qué sintieron en esos momentos?

-Juan: impotencia, porque vas con la ilusión de que al menos vas a tener una pista. Y no sabés a quién echarle la culpa. Pero por algo se hizo todo de nuevo, algo se tiene que haber hecho mal.

-¿Más allá de que se tenga que “hacer todo de nuevo”, usted reafirma su confianza en que se están haciendo las cosas bien?

-Juan: ellos son seres humanos como nosotros y se pueden equivocar, pero esperemos que los próximos exámenes nos traigan buenas noticias.

-¿En qué momento recuerdan más a Sandra?

-Juan: en todo momento. Desde la mañana, en el momento en que sentimos una moto que llega y estaciona en la vereda y así todo el día. Nosotros como padres no nos podemos olvidar nunca de ninguna de nuestras dos hijas, y así va a ser siempre. Quisiera saber quién fue, quizás para ir a buscarlo.

-¿Qué haría si lo tiene al asesino frente a sus ojos?

-Juan: si fuera un desconocido, no sé; lo feo sería saber que fue alguien que nos conocía a todos. Ahí no sé cómo podría reaccionar.

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