Juan Quiroga puso en ventaja al local. Germán Rivarola, ex Central, se dio el gran gusto de sellar el 1-1.
Es en este plano, el de los errores y las falencias, donde hay que hacer hincapié para intentar explicar el por qué del empate. Newell's no supo ganarlo. Ese sería el primer punto de análisis. Hizo lo más difícil, léase doblegar a su rival en gran parte del partido, pero le faltó lo más importante: asestar el golpe de nocaut. Dejó con vida a Colón y lo terminó pagando muy caro. Porque cuando el éxito del local parecía un hecho ya consumado, apareció el verdugo Rivarola (ex Central) y el festejo cambio de bando.
Claro que la alegría de la visita terminó siendo a medias. Eso debe quedar claro. Se llevó un valioso punto, es cierto. Nadie lo discute. Pero su fútbol, ése que días atrás ilusionó a más de un hincha en la contundente victoria ante Central, esta vez brilló por su ausencia. Llamativamente, el conjunto de Antonio Mohamed no encontró nunca un patrón de juego. Corrió al partido siempre de atrás. Sufrió tanto por abajo como por arriba. Y fue más por equivocaciones propias que por acciones meritorias de su adversario.
Ahora bien, ningún resultado se explica sólo desde las fallas y los errores. Sería injusto no resaltar virtudes y aciertos. Sobre todo del local, que fue el que hizo el desgaste y los méritos suficientes para irse en ganador. Sacando la falta de gol ya mencionada, Newell's se mostró sólido y ordenado en el fondo, y con mucho vértigo y dinámica en la mitad desde a través de las corridas de Sperduti por la derecha.
¿Puntos altos de Colón? Pocos. La seguridad de Pozo, su arquero; el equilibrio y el temple de Prediger, patrón de la mitad de la cancha; y las ganas y el empuje que aportó Mena cuando saltó a la cancha para jugar la última media hora. Hasta pudo ser el gran héroe de la jornada el moreno colombiano. En el último minuto, les ganó a todos en el área y metió un cabezazo que se fue apenas desviado, rozando un palo.
Quedaron en tablas Newell's y Colón. Repartieron tanto puntos como errores. Hay material pero falta madurez, ésa la sensación que quedó flotando ayer en el Coloso del Parque.
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