En sus últimos meses al frente de la conducción, Eduardo Aquindo trazó un balance positivo de sus casi seis años de gestión. “El número de inscriptos en la carrera de ingeniería ha sido récord”, manifestó en diálogo con “el Retrato…”.
Eduardo Aquindo transita sus últimos meses al frente del Colegio de Ingenieros Distrito II con total satisfacción. Conforme con lo hecho hasta el momento, pero entendiendo que siempre se puede hacer más, habló con “el Retrato…” y puntualizó sobre algunas de las metas cumplidas, como también los objetivos para el tramo final de su gestión.
-¿Cómo transita el último tramo de su mandato?
-Muy bien, con la experiencia de los últimos mandatos y la gente que, pese a ir cambiando de roles, se ha quedado dando una mano en procura de buscar un nuevo perfil más social. En los últimos años nos hemos puesto en contacto con el Defensor del Pueblo, la Municipalidad, los entes comunales y provinciales, de manera que el Colegio salió del control específico particular para vincularse mucho más desde lo social. Es decir, ahora tenemos un perfil más social y no tan técnico, como lo era hace algunos años.
-¿Lo ven como un cambio productivo?
-Sí, porque la conducción dirigencial tiene otro enfoque. Los profesionales que hemos ido reclutando tienen mucho que ver con la sociedad. No solo empresarios o trabajadores de la profesión. De hechos, los profesionales que vienen de otras ciudades, nos han permitido llegar a otras intendencias, escuelas secundarias, universidades públicas y privadas, con las cuales tenemos firmados convenios de colaboración.
-¿Qué valor le dan a las charlas que dan en las escuelas secundarias?
-Muchísimo valor. Ya hace seis años que estamos con estas charlas. Y, por lo que nos han dicho los Decanos de Ingeniería, tanto en la universidad pública como privada, el número de inscriptos ha sido récord. No solo tiene que ver con nuestra decisión de ir todos los años a las escuelas, sino también con la tendencia del país de buscar cada vez más ingenieros. Además, la decisión política de nacionalizar empresas estratégicas y buscar más obras públicas. Por ende, esto también permite que muchos profesionales vuelvan a trabajar al país y que los más jóvenes, una vez recibidos, tengan una fuente laboral.
-¿Le queda alguna cuenta pendiente?
-Siempre quedan objetivos pendientes. Sin embargo, uno a cumplir en lo que nos queda del mandato, junto al Consejo Superior, es la modificación de nuestra Ley de Colegiación. Que sea más general, más abarcativa, flexibilizar nuestros contratos, que son muy ríspidos. La otra es cambiar la manera de contratar: hoy en día, en el mundo, se hace por internet y nosotros seguimos con el papel y la lapicera.
Por otro lado, debemos trabajar más sobre la matrícula de los profesionales y la importancia de las cajas previsionales. Buscar que nuestra profesión cuente con una seguridad social para que el profesional, una vez que se jubile, tenga una buena salud y una buena jubilación.
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