El kirchnerismo, que sancionó “su” reforma política en 2009, dejándolas afuera, quiere volver a implementarlas en octubre, con primarias incluidas. La Coalición Cívica y Unión PRO, que pusieron el grito en el cielo, fueron los que más las utilizaron en aquellos comicios. Colectoras, una debilidad electoral
“Las colectoras son el fiel reflejo de un gobierno que nunca respetó las normas del sistema institucional”, apuntó el senador provincial por la Coalición Cívica, Javier Mor Roig, a la hora de abordar el tema.
Mor Roig calificó a las colectoras como “una nueva falta de respeto del Partido Justicialista, quienes no juegan limpio, al no fijar reglas de juego claras, todavía es un misterio de que forma se aplicará la Ley electoral”. Y apuntó que la discusión por su implementación “es un fiel reflejo de la interna del Gobierno, ya que existe una enorme capacidad del kirchnerismo para debilitar el sistema institucional, porque esta maniobra debilita los partidos políticos”.
En lo esencial, el diagnóstico de Mor Roig aparece como correcto. La propia presidenta apuntó durante el debate de la reforma sancionada en 2009 que su espíritu era fortalecer a los partidos políticos, lo cual no se ve respaldado hoy. Sin embargo, el senador omite un dato: en 2009, el Acuerdo Cívico y Social fue la fuerza que más recurrió a este tipo de listas, que aplicó en 75 distritos.
Unión PRO no se quedó atrás en este ítem. “Las colectoras son un engendro que huele muy parecido a las testimoniales”; disparó hoy Francisco De Narváez, que agregó que su implementación“va en contra de las primarias”.
La segunda parte de la afirmación del “Colorado” es correcta y coherente. La primera, sin embargo, se contradice con la jugada que Unión PRO utilizó en la campaña de 2009: colectoras en 34 distritos.
Para cerrar la nómina –el ranking-, está el FPV, que tampoco se salva de la contradicción: las utilizó en 26 distritos y quiere volver a hacerlo, pese a haber logrado sancionar, poco tiempo atrás, “su” reforma política.


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