Democracia realizó una recorrida por esta arteria y comprobó que el asfalto está en muy malas condiciones, se multiplican los pozos y prácticamente no hay señalizaciones. Una zona peligrosa para el tránsito, que de noche es una “trampa mortal”.
La zona, donde funcionan desde grandes depósitos de empresas e industrias hasta comercios y dos hipermercados, es muy transitada, no sólo por autos y motos, sino también por camiones de gran porte, lo que complica aún más el tránsito y el estado del pavimento.
Pero más allá del problema de los camiones y el reordenamiento urbano, cada vez más imperioso en nuestra ciudad, lo que evidencia el pésimo estado del asfalto es la falta de mantenimiento y, por ende, la desidia de las autoridades competentes.
La falta de señales y el mal estado del camino resulta un problema que amerita una urgente solución, sobre todo teniendo en cuenta que por esta arteria se ingresa a la Ruta 7, y al no estar en condiciones, aumenta el riesgo de accidentes.
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