Esperar la llegada del 133 Negro o Verde en la esquina de Ovidio Lagos y Madre Cabrini puede transformarse en una odisea para los usuarios del transporte urbano en barrio Las Delicias. El tramo de dos cuadras, plagado de baches, obliga a muchos colectiveros de Semtur a tomar un recorrido alternativo para obviar el paisaje lunar y así preservar las cubiertas de los ómnibus. Las quejas se multiplican arriba y debajo de las unidades, no sólo por el pésimo estado de la calzada sino por la falta de cloacas, las zanjas a cielo abierto y la presencia de basura en las veredas. “El barrio está abandonado”, aseguran los vecinos.
Sin embargo, esto no ocurre con todos los choferes. Tal como confiaron al menos dos colectiveros a los que La Capital encontró en su descanso, desde hace unos 20 días la propia empresa municipal les envió a la pantalla de GPS de los coches un mensaje para desviar una parte del recorrido debido al notable deterioro de la carpeta asfáltica por Cabrini al 2700 d.
“Muchos compañeros no quieren romper los coches y vienen por Lagos. Pero al tomar por Arijón, no doblan por Cereseto sino que prosiguen su marcha hasta calle Corralito para tomar por Cabrini y regresar hasta la punta de línea pero en sentido contrario”, explicó uno de los choferes.
Y si bien la empresa dio la orden del desvío, muchos siguen el trazado original. “Si parás a la izquierda está la zanja, si frenás en el medio de la calle la gente corre peligro de que algún auto que pase la lleve por delante”, apuntó uno de los choferes que pidió no ser identificado. En síntesis, cada uno elige qué recorrido tomar e incluso los ómnibus quedan a contramano en la esquina de Cabrini y Cereseto.
“Deberían poner una explanada de hormigón para que no se siga rompiendo el pavimento”, indicó otro chofer que también solicitó anonimato. Los atribulados pasajeros de la zona deben adivinar por dónde circulará cada interno de la 133. “La gente está cansada porque nunca sabe qué hacer”, dijo una vecina. Otros usuarios, como Marcela, caminan hasta la punta de línea para evitar malos entendidos.
Paisaje lunar. Madre Cabrini entre Arengreen y Ovidio Lagos es una estrecha calle pavimentada pero minada de cráteres. Son dos cuadras donde conviven fábricas y distribuidoras con casas residenciales y otras más humildes, pero bajo los efectos de contar con la zanja a cielo abierto donde abunda la basura.
“Acá se terminó de romper toda la calle cuando se dañó un caño de agua y desviaron todos los camiones de Ovidio Lagos hacia esta zona”, comentó Mirta, que hace 64 años vive en Cabrini al 2700 d.
Sin planes. Cuando, a fines de septiembre pasado, la Municipalidad anunció la inversión de 38 millones de pesos para arreglar las calles los vecinos de Las Delicias pensaron que la medida pondría fin a su padecimiento. Pero el alivio duró poco.
El plan de bacheo se puso en marcha a comienzos del mes pasado y actualmente avanza en dos frentes.
Uno involucra una inversión de 8 millones para fresado y repavimentación de grandes arterias como bulevar Rondeau, Avellaneda, Mendoza, San Martín, Presidente Perón y Pellegrini, entre otras.
Al mismo tiempo, otros 21 millones se destinan a tareas de mantenimiento y reparación de baches y depresiones en los barrios. Y otros 9 millones proyectan mejorar las calles que tienen una mezcla estabilizadora que, si bien no es asfalto, al menos permite transitar los días de lluvia.
Según se anunció desde el municipio, mensualmente se invertirán unos cinco millones de pesos, lo que permitirá reparar cada 30 días unas 21 cuadras.
Apuestas. Sin embargo, ni siquiera las arterias más deterioradas de Las Delicias están incluidas en ese esquema de trabajo. “Tendremos que seguir esperando”, se quejaba una vecina para agregar: “Y también haciendo apuestas acerca de dónde parará el colectivo”.
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