Lamentablemente, todavía no hay una empresa interesada en concesionar el servicio de transporte urbano.
La última que había dado sus intenciones de invertir en esta ciudad era Vía Cargo, pero por alguna razón desconocida, decidió, hace dos semanas aproximadamente, no avanzar con las negociaciones con el Ejecutivo municipal.
Es así que la mayoría de los ciudadanos caletenses están afrontando una carencia de un servicio que resulta esencial para la economía familiar.
Esta urbe se extendió hacia el suroeste y noroeste a más de cuatro, cinco o seis kilómetros del microcentro. Esto causa que los vecinos afronten el pago de remises y taxis, cuyos precios se han elevado a cifras cercanas o superiores a los cien pesos por viaje.
Por otra parte, los estudiantes, que son lo que más utilizaban el servicio, deben recorrer enormes extensiones de ciudad sin alumbrado público, en lugares peligrosos como los que hay alrededor de la obra trunca de la circunvalación, o barrios donde las patotas o delincuentes atacan a los vecinos que surcan de un lugar a otro.
Por más que se hable y se debata en los medios sobre este tema, no hay todavía ninguna solución a la vista.
El concejal del PJ-FVS, Pablo Calicate, había propuesto hace varios meses que, al menos, se reflote la empresa Urbano S.E., y que el municipio lo administre. Argumentó que la firma nunca desapareció legalmente, y que "es una herramienta jurídica que el intendente Facundo Prades tiene a mano para solucionar el problema".
Pero desde Intendencia dicen que esa idea no es la mejor porque los colectivos dejados por las administraciones anteriores quedaron casi inutilizables.
Así las cosas, los ciudadanos de a pie soportan otra carencia, a la que se suman las de los derrames cloacales y otros servicios que se cumplen mínimamente.

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