El chofer suplente y los pasajeros advirtieron que el colectivero venía manejando “en zigzag”. Ocurrió a la altura de San Pedro.
El hecho ocurrió en las últimas horas, en el kilómetro 169 de la ruta 9, cuando pasajeros advirtieron que el chofer cruzó el cantero central de la vía y se conducía a contramano.
“Tuvimos que pedirle que se detenga porque conducía a contramano. Había cruzado el cantero central de la autopista a Córdoba”, dijo uno de los pasajeros a Cadena 3.
El mismo testigo señaló que antes del ese episodio, habían notado algunas irregularidades en la forma de conducir del chofer.
“Cuando frenamos a comer casi choca con un camión a la entrada de un parador. Además mordió banquina dos o tres veces”, dijo.
Según el pasajero, el chofer que conducía “admitió haber consumido rivotril”.
La información fue confirmada por otro pasajero, Gustavo Cuazolo, quien en dialogo con Cadena 3 aseguró que el chofer “le dijo a un policía que había consumido rivotroil”.
Según las primeras informaciones, los test de alcoholemia dieron negativos tanto para el chofer que manejaba el colectivo como para el conductor suplente.
Cuazolo explicó que había contratado el viaje en la empresa TDH, pero que el colectivo tenía la inscripción de la firma Panamericano. Los 58 pasajeros que viajaban a bordo llegaron a Córdoba cerca de las 8 de hoy.
Desde la cabina
Carlos Alberto Silva, conductor suplente de la unidad, relató al canal TN la situación que se vivió en el colectivo y confirmó que el conductor permanece en observación en un centro asistencial.
“Nos íbamos a dar vuelta. Yo le quito el volante, por eso el micro no se hace nada. Se nos realizaron todos los estudios, el conductor no tiene nada de alcoholemia. Lo dejaron en observación porque hablaba incoherencias”, aseguró.
Silva relató que, cuando pudo detener el ómnibus y descendieron los pasajeros, tanto él como el chofer resultaron agredidos.
“Lo querían linchar, le pegaron. Y después se la agarraron conmigo. La empresa tiene un control muy estricto. Este muchacho es nuevo, tal vez hubo un desconocimiento de que padecía algo. No tomó nada. No sé qué decir, es como si se le hubiera entrado el diablo. Después siguió hablando incoherencias, por eso quedó en observación”, finalizó
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